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domingo, 30 de noviembre de 2014

Detrás de los Ojos Azules- Cap.21 Parte II / FINAL




Descubrir que la muerte gusta de ti siempre será peligroso. Aceptar ser su confidente, puede ser peor. 

El cambio en las decisiones no quiere decir que todo saldrá bien esta vez.
No hay finales felices, sólo finales que a veces, pueden continuar eternamente.

CAPÍTULO 21

TIEMPO DE PARTIR
Parte II

-FINAL-


Veinticuatro horas después, al amanecer del tercer día, el enloquecedor dolor que había estado experimentando en su mejorado cuerpo, comenzó a mitigar; para detenerse abruptamente al igual que las convulsiones del mismo, al ser consumida la última gota de sangre.

El súbito silencio de las lacerantes sensaciones, aturdió aún más a su paralizada mente al encontrarse de improviso aislada del fuego. Y aunque aquello parecía una ilusión, notó que su entorno se aclaraba en una brillante luz que no hería; sino que más bien atraía hacia afuera, hacia el mundo exterior.

Sus nuevos ojos entonces, se abrieron de golpe,  quedando embelesados por los exuberantes y nunca antes vistos, detalles de su entorno. 

El cuarto de blancas paredes y bastos libreros donde se encontraba parecía brillar con iridiscencia, gracias a la nítida luz que entraba por el ventanal de la habitación. El cual, dejaba ver un hermoso paisaje montañoso de extraordinarios tonos  verdes cubierto de magníficos rayos de sol, que al tocar todas las superficies lo envolvían en desconocidos colores.

Lentamente y aún temerosa de que el infierno volviese a reclamarla, se enderezó del  cómodo sillón en que estaba, para poder observar con mayor atención a su alrededor. 

Intempestivamente, una verdad se manifestó en su pensamiento. Había estado muy enferma, agonizando de hecho. Esa certeza, aunada a las maravillas que estaba descubriendo, la llevó a cuestionarse si estaba muerta y si todo aquello era el inicio de lo que había después.  

Antes de poder seguir cavilando, uno de sus sentidos llamó su atención con fuerza. El del olfato. En el cuarto había un aroma fascinante, que al inspirarlo a profundidad, reconoció muy similar al que emanaba de su propio cuerpo. 

Al acto, giró su cabeza buscando el origen del mismo, dándose cuenta con ello que no estaba sola. Y que este provenía del hermoso hombre que le miraba en silencio, sonriendo sutilmente. Cauteloso en apariencia. 

¿Quién o qué era él? Se preguntó. ¿Por qué no le hablaba? ¿Era un ángel acaso? 

Al recorrerlo descaradamente con la vista, quedó deslumbrada, apreciando la belleza masculina casi mitológica de él. Olvidado por completo la existencia de cualquier otra cosa en su contemplación. 

Estando así, mirándolo seducida, un repentino escalofrío corrió poderoso a lo largo de su columna, plantándole un violento latigazo de electricidad al llegar hasta su nuca. Comprendiendo al instante, que le conocía bien, pero nada más. 

Con enervante frustración, se halló luchando inútilmente, por recordar quién era él. Su cabeza aún estaba muy aturdida y sólo notó negrura en ella.

Angustiada, volvió a verle, intentando absorber todo de él. Soltando un bufido desesperada, al no poder penetrar la nada en su mente. Junto con esa expresión, notó en los ojos transparentes de él la misma ansiedad que ella experimentaba. Y eso la asustó aún más que si él en realidad, le hubiese hecho un reclamo al respecto.

-No.- Siseó Elise en respuesta, meneando la cabeza y mojándose los labios contrariada. Dándole a entender lo perdida que se sentía. En respuesta, él se movió por fin lentamente, llevando las palmas abiertas al frente, como rogándole no se rindiera.

Ella cerró  los ojos un instante, irritada al entenderle. Le molestaba el sentirse tan desorientada, pero le obedeció. Fijando su vista en él, se obligó a pelear de nuevo contra la densa y oscura barrera que limitaba sus pensamientos. Y de pronto, notó como esa resistencia se mermaba, dejando filtrarse titilantes imágenes de lo que juzgó, debería ser su propia memoria. 

La primera escena que se solidificó, fue una en la que él le sonreía con ternura, mientras ambos se balanceaban brevemente sobre columpios en un parque a media noche. 

Después, lo vio caminando con garbo a su lado, riendo juntos por calles ajenas de brillantes farolas. 

Se mordió el labio, sosteniendo la respiración, cuando se contempló a sí misma colgada de su cuello. Besándolo con una confusa sensación de pérdida y añoranza que melló su cuerpo, al percibirla con fuerza.

Pero si eso la contrarió, todo ella se tensó de golpe, al hallarse inmersa en una candente y apasionada escena. Donde le vio a él, desnudo y magnífico sobre ella, mirándola con ojos oscuros y apasionados y teniendo sexo soberbio. Retorciéndosele las entrañas, al escucharse gritar a sí misma de excitación en un eco inexistente, cuando llegó a un abrumador orgasmo.

Sacudida por las resonancias de su mente y las sensaciones inflamadas en su cuerpo, Elise se volvió a mirarle, azorada. Rompiendo violentamente, el lazo con aquellos recuerdos abrumadores que le habían calentado las profundidades de golpe.

Desconcertada, notó la sonrisa esperanzada de él, con un brillo nervioso y elocuente en sus ojos, como si supiera lo que ella estaba pensando. Aquella idea la asustó, abochornada ante semejante posibilidad. Pero como él siguió mudo en lo que ahora apreció como un respetuoso silencio, a la espera de ella, recuperó el aliento. Animándose a adentrarse en esa sorprendente historia en su cabeza, otra vez. 

Luego de asentir, respiró profundo y cerró  los ojos, más preparada. Conectándose con aquel flujo de imágenes que volvieron con más facilidad ahora, menos perturbadoras. Notando lo feliz que se observaba a sí misma a su lado. 

Cuantas más de estas fueron acumulándose con la misma conclusión, empezó a sonreír. Dándose cuenta de que una cálida oleada de júbilo se extendía por su pecho cuando esos retratos se volvían palabras y sentimientos concordantes. 

Y de repente, lo supo. ¡Dios!, “Edward”. Gritó con alegría en silencio. ¡Su nombre, era Edward! Y ella lo amaba.

La euforia le ensanchó las comisuras, llenándose de convicción de que ése, era el lugar donde ella quería estar. Al lado de él, por siempre.

La mano se le fue a la boca, como si pretendiera contener el gemido de incredulidad que se le escapó entre los dedos.  ¡¿Sería posible?! 

Comprobó como la aún ansiosa sonrisa de Edward se agrandaba, cuando aceptó lo que ya antes sabía, que él podía oír lo que estaba pensando. Y él movió la cabeza afirmativamente, en insegura respuesta. Alegrándose Elise, esta vez de ello.

Emocionada y a una velocidad sobrehumana, se lanzó a sus brazos intempestivamente, casi tirando a ambos al piso en su espontaneo movimiento.

-¡Edward! ¡¿Edward?! ¡Estoy viva! –Afirmó ella con ferviente emoción.- ¿Lo logramos? -Preguntó, aún temiendo que aquello pudiese ser sólo una fantasía.

Él asintió, recuperando el equilibrio, sus músculos aún en tensión. Remarcándose debía recelar hasta el último momento, por encima de sus deseos. Elise se advertía mejor, pero aún no había terminado todo.

La familia se habían preparado para su despertar, concluyendo era lo mejor dejar que el primer contacto de Elise fuese Edward. Esperando al resguardo en caso de que todo hubiese salido mal. Éste, había experimentado terror puro cuando al monitorearla en su consciencia, la notó hueca al volver en sí. Temiendo la expectativa de verla enloquecer frente a sus ojos convertida en un peligroso y sediento neonato, al cual deberían destruir al acto. Antes de que pudiese dañar a alguien.

Pero ahora, gracias a esa magnífica capacidad suya, escuchando como Elise se maravillaba de saberse rescatada de la muerte,  dichosa y con ganas de besarlo, y reír y abrazarlo y sobre todo agradecerle el no haberse dado por vencido; la inquietud comenzó a disolverse. 

Aquella hermosa Elfa de fuego que se pegaba a su pecho, tenía que ser su Elise. 

-Sí, Elise. Lo logramos. -Le contestó por fin. Sumamente conmovido por las mudas palabras de amor que ella le profería.-

Ella vibró, al oír en su nueva forma la aterciopelada voz de Edward. Plena de  sorprendentes tonos que jamás había percibido antes, dejándola boquiabierta y extasiada.

-Te amo. -Le dijo ella, temblorosa. Sintiendo deseos de llorar de felicidad.-

Edward cerró  los ojos, en un gesto culposo. Exhalando un quejido con una mueca irritada, que la desconcertó.

-No debiste decir eso Elise.

Ella respingó al acto. Sacudiéndose de su abrazo, incrédula.

-¡¿Qué?!- Siseó ella, ligeramente encorvada sobre sí. Protegiéndose instintivamente.

-¡No! Espera. –Sonrió él apenado.- ¡Tranquila! Es sólo que debí ser yo el primero en decirlo. 

La mirada feroz de ella se amansó, aún conmocionada.

-¿Entonces…?

Edward le tomó el rostro con delicadeza, acostumbrado a la otrora fragilidad de ella,  buscando sus ojos para jurarle de frente lo que necesitaba decirle desde hacía mucho.

-Te amo Elise Renaud. Te amo.

Aquellas ansiadas palabras fueron paladeadas con deleite en su boca. En un efluvio que bajó hasta su pecho, desterrando a su paso, arraigados temores que la habían acompañado hasta la muerte.

La risa honesta y contagiosa de ella que tanto amaba Edward, explotó entonces con regocijo, en el aire de la prudentemente silenciosa casa.

-Dilo otra vez. –Le pidió ella, efervescente. - ¡Quiero oírlo de nuevo! 

Edward sonrió fascinado. La amaba muchísimo y deseaba con todo su ser que Elise pudiera superar lo que estaba por venir.

-Te amo Elise. Por siempre.

El corazón que había se había vuelto de piedra recientemente, se estremeció como si aún estuviese vivo. Pulsando con fuerza, ayudándola a sumar todos y cada uno de los faltantes recuerdos de su vida humana con Edward. Fluyendo ligeros, como las páginas de un libro cayendo una sobre otra resueltamente, hasta llegar a la última. Sellando con ello, la transformación de Elise. 

Edward rió, impregnado de dicha absoluta. ¡Al diablo con todo!, dijo. Rebelándose contra las precauciones y miedos. E impetuoso, la besó por fin de igual a igual. Gozando de no tener que limitarse nunca más,  paladeando sin recato la pasión que ella le devolvió gozosa. 

Los callados vítores de Alice y la risa maliciosa de Emmet fueron lo único que consiguió que Edward luchara por menguar la emoción de ambos. Separándose de ella con ansia entre sus piernas y recordando cuánto quería hacer algo también. Así que inesperadamente, con mal contenida emoción, se soltó del abrazo. Plantando una rodilla sobre el piso frente a Elise, tomó delicadamente su mano, mirándola desde ahí fervoroso y suplicante.

-Elise. Aún necesito pedirte tu perdón, por haberte hecho pasar por todo lo que sufriste. Por haber sido tan necio y ciego a lo que sentía por ti. Porque no merezco la fortuna de que me salvaras de mi fallido andar y porque aún así, deseo pasar la eternidad contigo. Para amarte y honrarte por el resto de nuestras existencias.

Elise, se maravilló de las acciones de Edward. Y si hubiese podido sonrojarse de placer, lo hubiera hecho. Edward la miraba con adoración, ansiando su permiso para venerarla y compensarla por el tiempo perdido y por todos los absurdos en que había incurrido. Tal como en uno de los muchos sueños que tuvo, hasta en su misma agonía.

Fascinada, le tendió la otra mano, instándolo a ponerse de pie, pero él se negó. No lo haría hasta que le dijese lo que necesitaba oír, ya que, a fin de cuentas, él era así. Elise sonrió con delicia y le acarició el broncíneo cabello con gran ternura.

-Edward. Tienes mi perdón desde antes de morir. Yo también lamento lo que sucedió y cuanto tardé en superar mis miedos.

-No, Elise. Tú no debes disculparte. Antes, fuiste admirable en tu dignidad y fuerza. Y no mereciste jamás el horror de mi desesperación. No tienes idea cuanto deseo poder resarcirte esa traición.

Elise asintió, comprensiva. Ella al igual que él, ya sólo quería dejar ese único mal recuerdo atrás. Pero cuando intentó responderle eso, una extraña sensación comenzó a adueñarse de su garganta.

-Edward, ponte, de, pie, por… favor… -Su voz se entrecortó, ahogada por un poderoso y creciente dolor. 

Sus ojos se abrieron desmesuradamente, mientras su mano subía hasta su cuello. Angustiada por el miedo de que el fuego regresara y que todo eso fuese sólo una macabra alucinación.

-¡E-dward! ¡¿Qu-é…?! –Un quejido salió de su boca.-

-No tengas miedo Elise. Es la sed.  –Le contestó él lacónico.-

Ella le miró aterrada, comprendiendo al fin en carne propia, la necesidad por la sangre.

-Sé que duele, demandando la obedezcas ciegamente. Pero desde ahora debes luchar contra ella. Yo te ayudaré, sólo que, ésa, es tu elección final.

El cuerpo entero comenzaba a aturdirse bajo la atenazante exigencia, pero entendió muy bien lo que él le estaba diciendo.

-¿El… mon-s-truo…?

Edward movió la cabeza en afirmación. 

-Puedes decidir escucharlo o dominarlo. Aunque en éste momento te parezca imposible.

Ella tragó ponzoña ruidosamente. La única imagen de Edward desplegando totalmente al vampiro, en sus recuerdos, regresó con fuerza a su cabeza y la rechazó. -No. No iba a convertirse en eso, pensó-. Abrumada por lacerante sensación en su boca, luchó por aferrarse a sí misma y recuperar el habla sin dejar de mirar a Edward. 

-Te… Escojo, a, ti. Guíame, por esto.

Edward sintió alivio. No la dejaría caer. Llamando en voz alta a los demás, la llevó afuera, sabiente de que el descubrir el mundo con sus nuevos ojos, la distraería lo suficiente como para soportar la primera cacería. 

No hubo mucho tiempo para saludos a pesar de la evidente euforia en la sonrisa de Alice. Los otros hombres de la familia se adelantaron para revisar el perímetro y asegurarse que ningún humano se encontrara cerca y evitar con ello, un peligroso e innecesario riesgo.

El regreso a la Casa Cullen, luego de haber satisfecho el reclamo de su naturaleza, fue mucho más tranquilo. Elise parecía muy decidida a aceptar la limitación de su nueva dieta, pero se le notaba comprensiblemente incomoda y definitivamente, luchando contra su lado salvaje. Así que, luego de un consenso, decidieron que sería mejor retirarse a Alaska. Al menos durante el primer año de ella, cuando se hallaría más inestable. 

Se mudarían en dos semanas. Todos, excepto Rosalie y Emmet. Ella deseaba mantenerse cerca de los Renaud. 

Orgullosa como era Rose, se había guardado para sí el cambio que había experimentado durante el desahucio de Elise. Enternecida y suavizada en su rabia, abrazando con dicha la oportunidad de cerrar el círculo en su violento pasado.

Elise estuvo de acuerdo sin objeción alguna. A ella le estaba negado volver a verlos. Y advertir, cuán decidida estaba Rose a cuidar de su familia, fue motivo para agradecerle eternamente.

Unos días antes de partir al norte, Edward acompañó a Rose para despedirse de los Renaud. Sentando también con ello, las bases para su eventual desaparición.

Sylvia y Karl los recibieron con gusto, pero en la silenciosa casa se podía sentir la tristeza dejada por la muerte de Elise. Al leer los desolados pensamientos, Edward se sintió muy afortunado de contar con su hermana para procurarlos. Sabía que la felicidad de su mujer estaba ligada al bienestar de ellos, y darle esa tranquilidad era un regalo que él deseaba fervorosamente, hacerle.

-…Sylvia, Karl. Yo, no sólo he vuelto para saludarles, sino para despedirme…

Les dijo Edward casi cuando concluía la visita. Ambos padres le miraron conmovidos. Sabían que el trance era muy difícil para él también y aquella noticia, era hasta cierto punto comprensible.

-¿Qué vas a hacer ahora Edward? ¿Cuáles son tus planes? – Le inquirió Karl.-

-Yo, bueno. Mi abogado me contactó para plantearme algunas cosas y luego de meditarlo, tomé una decisión. Voy a volver a Europa. El negocio que construimos con Elise necesita de mi atención y he optado por mantenerlo.

-Haces bien hijo. Elise no habría querido detuvieras tu vida por su causa.

-No es eso lo que me motiva en realidad Karl. Sino que, de hecho, quiero cuidarlo para darles la mitad de las ganancias a ustedes.

-¡¿Cómo dices?! No. No hagas eso Edward.- Rebatió Sylvia, incrédula.- No es necesario.

-Sylvia. Es que está hecho. Esa es la indicación que ya le di a Jenkins, mi abogado. 

-Edward. Tú necesitas ese dinero más que nosotros. Eres joven aún, te falta mucho por vivir y no tienes idea de qué pueda pasar en el futuro.

-Karl, no sé si Elise se los dijo alguna vez. Pero yo tengo bastantes recursos ya, gracias a la herencia de mi madre. Y esto, no me afectará en lo más mínimo. Además, se lo prometí a ella antes de volver a América. No voy a faltar a mi palabra. Entiéndalo por favor.

La discusión no se prolongó mucho más al plantear Edward como aquella idea supuestamente había sido de su hija y se sintió satisfecho cuando ellos accedieron finalmente, aún muy desconcertados. Esa acción la había pensado él mucho antes de que todo se hubiera complicado con Elise. Darle a su familia esa estabilidad financiera era poco en comparación de lo que ellos le habían regalado sin saberlo. 

Ahora, una vez puesto en marcha el plan, podría contárselo a ella y verla sonreír, ante la obvia pena que le causaba el tener que renunciar a su familia.

-…Y yo estaré cerca con Emmet, para lo que sea que necesiten Sylvia. Aunque al parecer mi familia se está mudando hacia todos lados al mismo tiempo. –Añadió Rosalie, que ya había explicado se instalaría a las afueras de la cercana Seattle, próximamente.-

Poco después, se despedían entre apretados abrazos humanos. Dejando a los Renaud confundidos ante tanta novedad y con una íntima sensación de esperanza. La cual iría revelándose con mayor fuerza al paso de los meses, con Rose y Emmet constantemente presentes en sus vidas, para ayudarles a aceptar y aprender a sobrellevar la pérdida de su hija.

Mientras tanto, ya en Alaska, una Elise se aplicaba día a día en someter al vampiro que era ahora. No le fue fácil, porque simplemente, eso, no lo era. Además, su temperamento emotivo y espontaneo le creaba retrocesos en ocasiones, pero jamás falló en controlarse. Aferrándose para ello, al recuerdo del horror que sintió cuando ella misma había estado a punto de ser la víctima de la sed.

Conforme fue avanzando en su dominio, también fue evidente que junto con ella habían sobrevivido su fortaleza y bondad. Así como su pasión por la vida. Convirtiendo su idilio con Edward, en avasalladores encuentros íntimos que los aislaban del mundo, hasta que ella no podía resistir más su necesidad por la sangre.

Meses pasaron en ese esfuerzo, tornando gradualmente el atemorizante color rojo de sus ojos, a uno de tintes violáceos. Muy cercano al azul claro que había tenido ella antes, debido a la abstención. Otro fruto de su tenacidad, fue la desaparición de la escolta preventiva del clan en sus cacerías. Reducida ésta, a las capacidades de Edward, para satisfacción de Elise. Y gracias a ello, ahora podía disfrutar del sol que tanto amaba, en la vasta soledad de las montañas.

Más de un año después, aún y cuando la sed quedó completamente dominada, ninguno de los dos expresó deseo alguno por concluir el exilio. Aquella lejana ubicación era perfecta para sus ardientes pasiones que no menguaban y para reconocerse en la nueva dualidad en que existían. La cuál mostraba a un Edward liberado. Quien no encontraba determinante ser mucho más antiguo que ella, porque estaba consciente, que por primera vez desde su muerte humana, se hallaba entero. Y que su paso de más de doscientos cincuenta años por el mundo, poco tenía que ver con la vida completa de la que ahora gozaba, gracias a Elise.

Por su parte, ella, comenzaba apenas a entender que los límites en los que antes creía, habían sido falsos. Sintiendo mil veces más intensas las emociones que la habían hecho tan excepcional cuando había sido humana. Desbordándose en amor por Edward y la vida misma, que tanto había apreciado siempre.

Tres años transcurrieron sin sentirlo, para cuando la, invitación, llegó desde un remoto poblado en Italia. Al reconocer la obligación que ésa implicaba, Edward se vio forzado a plantearle a Elise el imprevisto retorno a Europa. 

Así que luego de una de una cacería, mientras descansaban sobre el pasto mirando el brillante cielo, le dio la noticia que cambiaría otra vez sus vidas.

-Elise… Hay algo que debo contarte.

Ella giró su cabeza en su dirección, al notar la leve irritación en la voz de él.

-¿Qué sucede?

-Es Aro.

-¿Aro?

El nombre vibró en su mente, con una remota sensación de inquietud, de la que no estaba segura de su origen.

-¿Lo recuerdas? Alguna vez te hablé de él cuando te revelé quién era yo.

Elise pestañó varias veces, haciendo una mueca con los labios al esforzarse en aclarar la ridícula imagen de una vieja película de horror en su cabeza.

-Aro… ¿El rey, de los vampiros? 


Edward torció una sonrisa. Aquél título seguía causándole gracia.

-Sí.

-¿Qué hay con él?- Preguntó ella, enderezándose con curiosidad sobre su codo.-

-Quiere conocerte.

-¡¿A mí?! ¿Por qué?

-No es exactamente una petición Elise. En realidad, debo llevarte con él ahora de que se ha enterado de tu transformación.

-¡Cómo! ¿Sabía de mí? ¿Desde antes?

-Pocas cosas se le escapan a Aro, Elise. Pero no hace alharaca de nada, a menos que considere la existencia de un peligro.

-Quieres decir, que, ¿piensa soy un riesgo?

-No. No es eso. Es simplemente que tienes que, reportarte, digamos, con él.

Elise rió entre dientes, aliviada.

-¿Es acaso algo así como pasar lista, Edward?

Él negó con la cabeza. Aro no era algo para tomar a la ligera, jamás.

-No Elise. Aro… Él es especial, como Alice o como yo. Él tiene la capacidad de percibir si alguien puede ser una amenaza para nosotros.

Elise respingó sorprendida. Dándose cuenta de que hasta ese momento, había prácticamente obviado el conocimiento sobre la especie a la que ahora pertenecía.

-¿Y, qué pasa si eso sucede?

-Aro no duda en destruirlo.

-¿Aún a uno de los suyos?

-Principalmente.

-¡¿Por qué?! ¿Estoy en peligro acaso?

-No, para nada. Tú has logrado dominar la sed. Y de hecho, Aro nos considera divertidos en nuestras preferencias.  Lo ve como una competencia menos contra la fuente de su alimento.

-Edward… ¿Cuántos somos? Es decir… ¿Hay muchos de nosotros por ahí?

-No hasta donde sé. Nuestros instintos nos previenen de incurrir en esa acción. En realidad creo que no pasamos de una centena en todo el mundo. Y casi todos viven en el viejo continente.

-¿En serio? Pensé que serían más.

-No. Un número cuantioso de nosotros diezmaría a la población humana en poco tiempo. Así que de hecho, está prohibido crear sin control a los de nuestro tipo. Nuestro clan es innegablemente el segundo más numeroso luego del de los Vulturis. 

-Ellos… ¿Son muchos?

-La trinidad gobernante, sus consortes, una guardia y unos cuantos aspirantes que rara vez terminan por cumplir sus sueños.

-Son, ¿de los vampiros malos?

Edward hizo un gesto especulativo al contestar.

-Son como se supone es la especie. Ellos no se ven a sí mismos como malos. Simplemente, como al eslabón por encima de la humanidad. Pero Aro se ha vuelto un poco paranoico últimamente, desde lo que considera el despertar intelectual de las personas. Sabe que si nos descubren, los hombres con sus avances tecnológicos, serían perfectamente capaces de exterminarnos. Así que desde hace unas décadas, cada nuevo vampiro debe ser presentado ante él y ser juzgado, para luego hacerle jurar seguir las leyes incorruptibles de los nuestros. El secreto y la discreción.

-Yo no pienso volverme loca, tú lo sabes. Y no quisiera tener que alejarme de, mi familia, de Rose…

-Sí, sabía que esto te causaría dolor Elise, pero él necesita verte por sí mismo. Así que, ahora que se ha comunicado con nosotros, tenemos unos cuantos meses para presentarnos allá. De lo contrario, él sería capaz de mandar a sus cazadores para castigar nuestra desobediencia.

-¿Cómo? ¿En verdad haría eso? ¿No le bastaría tu palabra?

-No. Si nos negamos, estaríamos condenando a muerte a toda la familia, por protegerte.

-¡Dios, no!

-Lo siento Elise. Pero ahora es indispensable marcharnos y permanecer en el área, hasta que él se convenza de que lo que percibió en ti no va a cambiar súbitamente.

Elise se desplomó sobre el pasto, abrumada. Aquello era algo inesperado y difícil de conciliar, porque significaba desaparecer verdaderamente. Más no iba a permitir que dañaran a los Cullen por culpa de su egoísmo. Sopesando la situación, aceptó que el tiempo sí había transcurrido y que seguramente a Rose y Emmet, ya les estaría empezando resultar muy complicado seguir fingiendo una edad que no cuadraba con sus juveniles apariencias.

Molesta y luego de unos minutos en silencio, se volvió hacia Edward, que había ejercido todo su control para respetar sus pensamientos. Y con una sonrisa no muy resignada, se dirigió a él.
-Está bien, Edward. Hay que fijar la fecha para regresar a Europa. ¿Y sabes algo? -Hizo un mohín para espantar el malestar que aquello le ocasionaba, antes de continuar.- Una vez allá, cuando estemos libres de la presión de Aro, no voy a cansarme de enviarles regalos a todos. En especial a Alice y Rosalie. Les debo mucho… 

Él sonrió, orgulloso de su mujer. Entendiendo el rumbo de sus palabras, sin interrumpir su desahogo.

-Supongo que lo sabes, pero lo que está haciendo Rose me llena de agradecimiento. Es por ella y por lo que me envía, que puedo ver a mis padres sonreír. ¿Lo entiendes, no es así? 

Edward asintió comprensivo. Recordando también el secreto de su hermana, que había prometido no decir. Y no sólo porque Rose lo había amenazado con arrancarle la cabeza si lo hacía, sino por respeto. Él más que nadie sabía lo que las oportunidades de un cambio implicaban y lo que eso significaba para Rosalie.

-Elise, algún día sabrás lo que tú le regalaste a ella. Y entonces comprenderás que ya estas a mano desde hace mucho… Pero adelante, sé que Rose lo apreciará, igual que Alice.

Elise hizo un mohín más no replicó. Estaba acostumbrada a que él supiera cosas. Y meditando al respecto, se mordió ligeramente los labios. Necesitaba sacarse de la cabeza la perturbadora imagen de Aro y juzgó que sería bueno cambiar de tema. Así que se enfocó en  algo que había surgido recientemente en sus recuerdos. Una duda sobre sus difusos días humanos.

-Edward… Yo, quiero preguntarte algo. No tiene nada que ver con los Vulturis ni nada de eso, sino… Hum… -Suspiró con los labios cerrados. Aún le causaba molestia la imposición, pero no iba a dejar que eso le arruinara su felicidad.-

-Dime. ¿Qué sucede Elise?

-Es que... –De repente, el nervio se apoderó de sus labios con un cosquilleo travieso que sobrepasaba todo mal sabor que aún pudiera quedarle en la boca. Un brillo juguetón invadió sus ojos, dudando si era prudente mencionar aquello. E inquieta, torció su tímida sonrisa en una mueca divertida.-

Edward se reacomodó hasta sentarse completamente. Con sólo observarla supo que verdaderamente Elise estaba hablando de otra cosa. Y aunque sintió la tentación de espiar sus pensamientos, se abstuvo, como habían acordado desde hacía mucho.

Aguardando curioso, la vio cubrirse repentinamente el rostro con las manos, gimiendo. En un gesto delator menguado por la carcajada nerviosa de ella. 

-Bueno. Es que últimamente he estado pensando en algo y ahora, con todo esto de los Vulturis, creo que es un buen momento para planteártelo. Sé que en realidad no es necesario y que quizá resulte muy complicado pero… ¿Qué opinas de la idea de, bueno, de casarnos algún día? Sorprender a Aro con esa novedad… Tal vez, cuándo… No sé, ¿una década de éstas?

Edward quedó boquiabierto ante el planteamiento de ella. Tratando con todas sus ganas y fallando miserablemente, de tragarse la sonrisa que quería controlar en sus labios.

Elise le miró dudativa y traviesa. Con aquellas confusas imágenes de una íntima y bella ceremonia, efectuada en un verde paraje aislado en un risco de una montaña, bailando como el sueño que seguramente eran, en su cabeza. Una hermosa fantasía donde los últimos rayos del atardecer pintaban el cielo de tonos rosas y púrpuras,  antes de ceder al anochecer, dejándolo convertidos en marido y mujer. Cambiando esa ilusión en pesadilla, al oír la derrotada voz de Edward rogándole no lo abandonase ahí, solo.

-Elise.

La chica se mordió los labios, inquieta. No iba a hacer un escándalo si él rechazaba la propuesta, pero necesitaba sacarse del pecho esas ambiguas emociones de felicidad y tristeza, que ese extraño sueño o recuerdo, le ocasionaban.

-Espero me perdones por esto pero, no te lo había dicho antes, porque estaba esperando por el momento correcto para contártelo.

Elise arqueó las cejas, desconcertada. ¿Qué estaba pasando? ¿No se suponía que él tenía que responderle simplemente, con un sí o un no?

-¿Qué sucede ahora?

Edward se cohibió inesperadamente. Sintiéndose sumamente nervioso por lo que iba a confesar y la reacción de ella al respecto.

-Es que, Elise… Ya estamos casados.

Ella pestañó varias veces al oírlo.

-¡¿Cómo dices?!

-Yo… Me atreví a pedírselo a tus padres cuando estabas en el hospital. Comprende, en esas horas de angustia me pegué a tus pensamientos y en ellos vi, una maravillosa imagen en tu mente. Y con la esperanza de que reaccionaras… Bueno, es que antes no tuve el tino de pedírtelo a tiempo. ¡Y...! Ahora me has vuelto a ganar.

Elise dejó de sonreír al acto, para espanto de Edward. ¿Lo había arruinado todo para ella?

-Entonces… -Susurró Elise.- ¿Es verdad? ¿No es una de mis alucinaciones?

Ahora fue Edward el que se quedó sin respiración. No era posible que ella recordase, ¿o sí?

-Mi esposo…- Dijo ella, acariciando la palabra con incredulidad. Cerrando los ojos un instante. Aferrándose al obtuso recuerdo que seguramente no se parecía a lo que había sucedido en realidad y finalmente volviendo a sonreír.- ¡Mi esposo! –Pronunció de nuevo con más fuerza y orgullo.-

Edward recuperó el aliento al ver como ella comenzaba a irradiar felicidad. Estaba dispuesto a rogarle a Alice recreara toda aquella fantasía de su mujer, si Elise lo sugería si quiera. Más no contaba con el espontaneo salto de ella sobre él, dejándolo noqueado bajo su cuerpo, para besarlo con pasión.

No volvieron a casa en horas, ocupados en quemar con hielo el aire alrededor suyo mientras se amaban. Pero obviamente Alice los esperaba afuera de la misma, apretándose las manos, apenas contenidas y llena de regocijo. Ambos sonrieron con complicidad bajo su abrazo al verla ahí, dispuesta a ofrecer lo que fuese con tal de que no dejaran sólo en el aire, la posibilidad de llevar a cabo una digna boda feliz para ellos dos. 

Edward y Elise accedieron, pero sin decirle cuando se llevaría a cabo esa. ¡Al fin y al cabo, ella sería la primera en enterarse cuando ellos se decidieran!

Dos meses después, retomaron la magnífica travesía que había iniciado juntos años atrás, cuando Elise era aún humana. Decididos a no permitir que Aro les arruinara su felicidad con sus manías.

Por su parte, Rose, en verdad  había utilizado el tiempo cerca de los Renaud, para ayudarlos a aceptar la partida de su hija. Haciéndoles confiar en que el amor no conocía la muerte y que estaba bien seguir adelante. 

Gracias al esfuerzo de ella, poco a poco la vida se había normalizado en el hogar de Elise y hasta había logrado que Franco no renunciara a la universidad, para cuidar de sus decaídos padres.

Había sido gracias a la generosidad de Edward y Carlisle, que una inesperada beca le fue otorgada a Franco para integrarse el semestre de primavera, en su opción favorita. Adjudicándola como resultado del apoyo de una fundación, luego de los desafortunados eventos familiares.

Fue gracias a la fiera promesa que la impresionante Rosalie le hizo, que él finalmente aceptó. Convencido de que ella y Emmet estarían ahí para sus padres, como si la misma Elise no se hubiese ido nunca.

Así que resultó muy inesperada y penosa para todos ello,  la despedida de Rosalie y Emmet, de la vida de los Renaud. La cual, vino de la mano de una supuesta desgracia años después, para cuando Franco  estaba por terminar sus estudios.

Para ese entonces, lo que creían saber Sylvia y Karl respecto a su efímera familia política, era que Alice y Jasper vivían en Nueva York. Con ésta intentando hacerse camino en la industria de la moda y él, trabajando en un pequeño bufete legal con muchos casos pro-bono que, aunque no dejaban mucho dinero, sí lo hacían en satisfacciones.

De Carlisle y Esme tenían entendido residían parcialmente en un pequeño poblado de Alaska y parcialmente, en otro cercano a Port Angels. Trabajando él, como un médico excepcional, interesado más en ayudar, que en hacer renombre y con una maravillosa esposa que lo apoyaba en todas sus campañas humanitarias.

Y finalmente, que Edward seguía en Europa, de donde algunas pocas veces se comunicaba para saludarles. Trabajando arduamente en su negocio y siempre aportando una buena cifra monetaria, a la cuenta que le había abierto a disposición de los Renaud.

En base a esa supuesta información, se creó la historia para que Rose y Emmet, tuvieran que retirarse definitivamente, de la convivencia física, con la familia de Elise.

Aquella noche de primavera, cuatro años después de la muerte de  Elise, Rosalie les comunicó con gran tristeza a los Renaud, una tragedia más. Edward había fallecido en un accidente automovilístico cerca de la ciudad de Estambul. Y que sus padres estaban viajando en ese momento hacia allá, para recoger el cuerpo y finiquitar sus asuntos legales.

Al mes de eso, Carlisle y Esme llegaron a visitar a los Renaud, acompañados por Rose y Emmet. Recibiendo un empático y muy sentido pésame al instante. En su estadía, Carlisle les contó brevemente que mientras desmantelaban el departamento de Edward, habían encontrado una carta de Elise para ellos. Traspapelada entre viejos papeles de su hijo.

Sylvia y Karl se cimbraron al escuchar eso y temblaron de emoción cuando éste se las entregó. Ellos no esperaron a que la visita terminara para abrirla y lloraron de emoción al leer lo que su hija había escrito.

En ese largo y conmovedor mensaje, Elise les confesaba sus encontrados sentimientos, mientras se encontraba luchando contra el cáncer y siendo muy feliz al lado de Edward. Refiriéndoles lo conmocionada que se sentía de saber que él estaba dispuesto a permanecer a su lado, todo el tiempo que les restara. Y cuanto se entristecida de saber que tarde o temprano iba a dejarlo solo, para siempre.

Les decía también, cuanto les amaba a ellos y lo agradecida que estaba por todo lo que habían hecho por ella a lo largo de su accidentada vida. Pidiéndoles perdón por haberlos dejado fuera en el final de la misma, solo porque no quería verlos sufrir nuevamente, a causa de de una batalla perdida. Ella había escogido la vida y no la muerte. Y les rogaba hicieran lo mismo, una vez que ella falleciera.

Deseaba saberlos felices, porque de otro modo ella estaría muy triste, a donde quiera que fuese una vez que se hubiese ido. Explicando que no quería llanto en su hogar, porque ellos le habían enseñado a sonreír y amar y agradecer lo que cada día traía. Suplicándoles absorbieran ambos ese precepto para sí y que comprendieran, que si ellos no se aferraban al momento en que ella muriese, sino a las muchas alegrías que compartieron, la mantendrían viva y plena en su memoria.

Sylvia y Karl lloraban profusamente cuando acabaron de leer la conmovedora misiva. Entendiendo bien la petición de su hija. Era lo mismo que una y otra vez, les había repetido Rosalie. E interiormente, supieron que estaba bien seguir adelante.

Pasada esa conmovedora revelación póstuma, los Renaud recibieron otra novedad igualmente de sorpresiva de boca de Carlisle. Edward les había dejado a ellos y a Franco una pequeña fortuna, que era el resultado de su trabajo en el extranjero.

Karl quiso de inmediato impugnar esa resolución, alegando lo injusto e incorrecto que eso le parecía, pero Carlisle le dijo que estaba hecho y que si su hijo había considerado honrosa esa decisión, la aceptaran gentilmente. Como muestra de afecto para con su hijo y el amor que él le tuvo a Elise.

Eventualmente, los Renaud se quedaron sin argumentos para rebatir y aceptaron incrédulos, su nueva situación financiera. De la cual, se enterarían más adelante a través del Sr. Jenkins, era lo suficientemente holgada, como para no tener que preocuparse nunca  más, por nada que ésta pudiese solucionar.

Gracias a ello, Rosalie pudo despedirse también. Explicando que ella y Emmet se mudarían a Europa, para seguir los pasos de su hermano, con sus propios fondos. Prometiendo mantenerse en contacto y cumpliendo su palabra cabalmente durante años venideros. Para resignada conformidad de ella misma y de Elise, al saber cumplir a los Renaud, con la promesa de vivir a plenitud el tiempo que les quedara por delante, en homenaje a su hija.

Así pues, una dichosa y congelada en el tiempo bellísima Elise, sólo retornó secretamente al lado de de sus padres para despedirse de ellos, cuando el tiempo de cada uno llegó. Ayudándoles con su amorosa sonrisa a partir en paz. 

Y robándole un mimo, al pequeño niño que quizá no descubrió por sí mismo el inusitado brillo entre los árboles, proveniente de una dulce hada pelirroja, durante el entierro de su querido Abuelo Karl.

Edward y Elise vagaron por el mundo, perenemente enamorados el uno del otro. Siempre marcados por su increíble historia de oportunidades improbables. Derrochando felicidad y pasión en sus eternas vidas, hasta que efectivamente, el tiempo se olvidó de ellos. Más no así, el amor.

Y con esto dicho, llega aquí el final de su historia vista detrás de los ojos azules. Uno, que durará, eternamente.

                                                                                                            

FIN


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http://sissytheangel.blogspot.com/


Estoy sonriendo.


Espero les haya gustado este cuento. Cuyo final me sorprendió a mí misma, empeñándose en ser feliz y hacerme renunciar al trágico desarrollo que originalmente tenía previsto.


Por lo mismo, ya no escribiré ese, en que las cosas terminaban de un modo más lógico. Aunque no tan generoso con nuestros queridos Edward y Elise.


Les dejo cariños y en verdad, me gustaría verlas despedirse junto conmigo de ésta historia, en sus  comentarios.


Las quiero: Sissy
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La pieza que me acompañó magistralmente en éste cierre es la de “Con Te Partirò” (Time to Say Good-bye). Interpretada por Andrea Bocelli y Sarah Brightman. Doy gracias a mi padre, que me inculcó el amor por la música y me abrió la puerta a ese bello mundo y lleno de magia.
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23 comentarios:

Sissy dijo...

CHICAS, LLEGÓ EL FINAL.
DE MOMENTO, SOLO LES DIGO ESTO, PORQUE QUIERO ESPERARME A SABER DE USTEDES Y CONTESTARLES A CADA UNA, AQUÍ MISMO.
AGRADECIÉNDOLES SU COMPAÑÍA Y PACIENCIA DURANTE ESTE AÑO Y MEDIO EN QUE SE HIZO LA PUBLICACIÓN.
LAS QUIERO MUCHO Y LUEGO LES DOY UNA NOTICIA. POR MIENTRAS, LAS ESPERO CON ANSIAS!!!

CARIÑOS: SISSY

Laura dijo...

Sissy me gusto demasiado el final, uuff yo me imaginaba lo peor q Elise se muriera y Edward no aguantaba mas y se dejaba morir jeje q mente mas perversa tengo pero no creas asi lo pense, pero x dicha eso no paso, me encanto como todos quedaron felices y contentos y esta pareja q al fin supo seguir adelante con su amor a pesar de los obstaculos, muy lindo el final, muchisimas gracias x querer compartir con nosotras este esplendido fic, saludos y te mando un fuerte abrazo Sissy!!!

Anónimo dijo...

Sissy gracias....por este final que elise se merece q personaje tan maravilloso creaste una bondad y entrega q como me hizo llorar una historia congruente sin cabos sueltos y estructurada q muestra la escritora fabulosa q eres muchas gracias por tu tiempo y entrega...súper fan y espero tu próxima aventura xoxo. Lizzz. México

althena dijo...

Holissss Sissy!!! estoy llorando de emocion y alegria!!! el final fue hermoso, ellos juntos y enamorados y al mismo tiempo lograste hacerlo tan real y unico por que logro imaginarlo y verlo en verdad muy real, logrando que fantasia y realidad se unieran creando algo tan magnifico y unico que es irrepetible!!! en verdad muchisimas gracias por dejarnos conocer esta hermosa y maravillosa historia que nos lleno de tanta dicha nervios tristezas alegrias sin fin!!! Eres increible como escribes, como logras transportarnos y sentir que no solo somos meros espectadores si no logrando sentir que somos en verdad parte de toda esta magnifica historia y sentir ver como Elise o Edward!!! Me llena de dicha verlos juntos felices sabiendo que todo esta bien y que ellos pueden vivir su amor eternamente siempre tan juntos y enamorados y ver a Edward tan feliz y completo al Lado de una maravillosa Elise que se gano hace tiempo nuestro corazon!!! Sissy sigue escribiendo brindandonos magnificas y hermosas historias llenas de amor y calidez y sobre todo mucho sentimiento gracias por seguir compartiendo con nossotras tus historias mil gracias Kissitos!!!

P.D. a la espera de una nueva historia :)

maty dijo...

Ai sissy el caputilo fue espectacular, no keria k acabara :( pero me encanto saber que porfin edward y elise podrian estar juntos y sin complicaciones, me preocupe con la mencion de aro pero todo quedo bien ajajja fue lindo todo lo que se preocuparon por que la familia de elise estubiera bien y que aun en el final ella pudo despedirce de ellos... ojala que en algunas decadas tengan otra boda que elise pueda recordar mejor jajaj asi como rous y emmett en twilihgt jajaja

Sissy k puedo decirte la historia completita fue exelente me da tristeza que acabe... pero mucha felicidad ser de las afortunadas que pudo leerla y disfrutar de tu talento, MIL GRACIAS Sissy por compartirla con nosotras

Y no es precion pero espero que no sea lo ultimo que escribes y nos compartes, espero leer pronto el inicio de otra exelente historia tuya jajaja

Saludos sissy y muchos abrazos

Maty

Anónimo dijo...

Sissy!

Ay! Anoche lloré a mares antes de dormirme!

Qué final tan bonito contaste!
Te juro que lloré en varias ocasiones mientras iba leyendo bien emocionada. Es que, está perfecto. No dejaste nada suelto. Todo cerró y esa sensación de despedida que se percibe en el capítulo es muy agradable, pero a la vez muy triste.

Me tienes impactada. Se ve claramente que tienes planeado el desarrollo del fic desde que empezaste a escribirlo, porque todo lo que contaste tenía relevancia en algún momento u otro y terminé por entender un montón de cosas que habían pasada desde el principio.

De verdad que has crecido mucho como escritora y sería un desperdicio si no te animas en algún momento a intentarlo con alguna editorial.Cuentas conmigo y seguro muchas más para apoyarte.

Creaste un final tan bonito y tan real que hasta me gustó más que el de Crepúsculo. Y eso es mucho decir, lo entiendes?

Rosalie... A mi no me caí nada bien y aquí, la amé por su ternura. Me encantó el chance que le diste de renovarse sin quitarle lo Bitch que ella es. Y fue divino verla así.

Alice, la respetaste al 100% y sigo adorándola.

Y de Elise! Qué bonitas fotos encontraste para enseñárnoslas. Así tal cual me la imaginaba. Me encantó verla transformada en vampiro y que no se la pusieras tan fácil como a Bella. Eso fue muy conveniente en la historia original y nunca me convenció. Tu narración de su despertar me tuvo en un hilo. No sabía si la ibas a dejar hecha un monstruo y temblaba. Qué bueno que los dejaste ser felices!

Mi Edward! sufrió tanto! Pero lo hiciste crecer, hacerse hombre. Aprender a amra y entender a su pareja y dejar de ser tan melancólico, para aprender a amar su existencia y a Elise.

Que bonito que los casaste y que los vas a volver a casar con ayuda de Alice. Eso me encantó! Me reí sabroso cuando imaginé a Edward atragantado de miedo confesándole que se habían casado cuando ella se estaba muriendo y luego todo bello, dispuesto a tenderse para hacerla feliz.

Me encantó la carta para los papás de ella. Lloré. Tengo mis pérdidas también y dejaste un lindo mensaje que lo voy a tener en cuenta para mi vida personal. GRACIAS.

Ay! Qué mas te digo? Qué lindo cuento. Gracias por contarlo. voy a extrañar horrores a Edward y Elise y voy a tener que releer todo el fic ahora que ya está completo. Para gozarlo como va, sin esperas y aunque ya sepa el final.

Un abrazote y espero pronto nos sorprendas con algo más de lo tuyo.

Marga de México

Bell.mary dijo...

Woooowwwwww excelente capítulo me quito el sombrero y de pie 👏👏👏👏👏 muy fuerte.....
Mi querida Sissy aun estoy derramando lágrimas y con la piel erizada de tantas emociones que estoy sintiendo,por un lado muy feliz de haber tenido la oportunidad de gozar junto a ti con esta hermosa historia y a la vez triste por que ya no habrá mas capítulos esperando por leerlos, pero siempre estará atesorada en mi corazón porque llego a el y ahí se quedara por siempre ❤❤
Me conmovió muchísimo ver a Rosalie quedarse para dar su apoyo a la familia de Elize, como dijo Edward mas que hacerle un favor a ella fue una manera de sanar sus propias heridas y darse la oportunidad de superar cosas del pasado.
Álice como siempre entusiasta, alegre y buena amiga siempre ayudando a Edward a ser feliz.
Me gusto lo que hizo Edward para ayudar a la familia de Elize, darles la oportunidad de seguir adelante sin preocupaciones, así como ayudar a su hermano en sus estudios fue muy generoso.
Fue un final perfecto para una historia perfecta y maravillosa, ver por fin consolidado el gran amor de ellos, ver que el verdadero amor lo puede todo aun y cuando tenga que pasar por grandes pruebas, para Edward no fue nada fácil convencerla de su amor pero creo fue mas difícil darse cuenta el mismo de lo que ella realmente significaba para el, ella no solo lo salvo de sus fantasmas lo salvo de si mismo, de sus miedos, de sus culpas y solo así pude comprender lo que podía perder si ella moría.
Elize mi guerrera incasable, soy su fan siempre me encanto su valentía su coraje para seguir adelante a pesar de tantos malos momentos, siempre una sonrisa y una verdadera amante de la vida, y un gran ejemplo a seguir, que se merecía mas que nadie tener esta segunda vida para disfrutar y ser muy feliz y que mejor que al lado de su gran AMOR 💖💞❤
Feliz..feliz..feliz...
Excelente final mi querida Sissy que no hay palabras para describir lo que siento en estos momentos solo puedo decirte MIL GRACIAS por tu tiempo, por tu talento y por la oportunidad de gozar junto a ti.
Te quiero mi dulce amiga.
Besos

4n0n1m0 dijo...

Sissy lo máximo!!! tenia tiempo q no m metía y comentaba en la blog xq estoy ful con el proyecto d grado, pero no podía dejar d comentar el final! m encanto tu historia! espero q sigas regalándonos mas d ella!!! Gracias por compartir una parte d ti con nosotras!!! muchos cariños para ti!

Salu2 desde Venezuela!

coka dijo...

Sissy, que historia mas hermosa, y que hermoso relato, tan exquisitamente contado, amiga querida estas a años luz de cualquiera que con su pluma intente algo sobre el papel, amo tu prosa, amo los sentimientos que expresas sobre ellos, que suerte tiene este lugar de contar con tu arte mi querida Sissy
Como he sufrido con estos dos, y como lo he gozado también, gracias por regalarme esta historia, gracias por estas letras y estos sentimientos emanados de esta hermosa historia, de pronto quiero ser colorida, así de bella, para poder estar a su altura y soñar con el amor de ese Edward, ahí amiga, permítenos seguir soñando en las alas de tu pluma, no nos dejes sin tu magia
Gracias por todo mi Sissy, gracias Totales!!!
Te quiero

Sissy dijo...

LAURA, HOLA!!
Pues no andabas tan errada. Esa era la idea original, e iba a ser un final mega dramático con una lección para Edward que había planeado y diseccionado como no tienes idea.
Pero ya ves, me dejé llevar por el romanticismo -por culpa de Coka- y luego me encantó como terminé plasmando las cosas.
Muchas gracias por tus palabras y por acompañarme pacientemente tanto tiempo.
Cariños: Sissy

Sissy dijo...

LIZZZ, Compatriota!
Gracias por tus lágrimas y por tus ánimos. Eres de las que siempre ha estado ahí con tus palabras para acompañarme en mis loqueras.
Yo también te sigo, porque me encanta tu buena vibra.
Abrazos!
Cariños: Sissy

Nancy Quintero dijo...

Hola Sissy!

Muchas gracias! es un hermoso final, gracias por hacerlo asi, de verdad ya me había estado preparando mucho para el drama y me tenias con el alma en un hilo, me había hecho a la idea de que como en la vida, no todo siempre sale como nosotros queremos y por su puesto no todo sale en favor de los buenos...
Así que estaba super preparada para el dolor, no te voy a negar que el imaginar el dolor de los padres de Elise hizo que mi corazón se contrajera, pero sabes? me encanto esta parte donde Rosse los apoya y lo enriquecedor que le resulta a la misma.
Me gusto ver como todos los engranes encajaban y poco a poco todo iba quedando en su perfecto sitio, me encanto el detalle de los chicos al no dejar desamparados a la familia de Elise, todo fue como debía ser...

Me hubiera gustado el encuentro con los Vulturi, ya vez como es una de golosa!!! pero asi esta perfecto!
Se queda mi alma tranquila, amando y disfrutando de una maravillosa eternidad con el amor de mi vida!
Nuestros sueños hechos realidad!

Es muy triste despedirte de una historia, lo hermoso es saber que son eternas y que siempre están hay cuando uno las quiere y las necesita!

Gracias Sissy, por regalarnos tu talento, por todo el tiempo que nos dedicas, por tu pasión, por tu coraje y esa gran fuerza que irradias! Gracias linda por compartir tu corazón con nosotras!

Siempre contigo y siempre para ti...
Un fuerte abrazo!
con cariño
Nancy Q.

Sissy dijo...

ALTHENA!!!
Gracias a ti también por tus comentarios, desde... siempre!
Siento hermoso saber que disfrutas de mis tonteras con tanto aprecio. Y que te dejaste llevar por mi E & E y enamorarte de ellos con tu imaginación.
Un abrazote y de nuevo, gracias!
Cariños: Sissy

Sissy dijo...

MATY!
Sí, soy una traviesas, pero en serio, jamás pensé usar a Aro para nada más que su rol de líder y para hacerlos volver, justificadamente, a su travesía. De otro modo, Elise no se habría separado voluntariamente de la cercanía de su familia hasta cien años después! Y eso hubiera sido otra historia... Ja, ja ,ja!
Muchas gracias a ti también por siempre estarte escapando de tu tiempo de trabajo para leerme y apoyarme.
Te dejo cariños!
Sissy

Sissy dijo...

MARGA:
Hola! Es la primera vez que platicamos, pero te voy a decir que sí te he leído antes. Y te agradezco todos tus detalles. No sólo en los comentarios, sino por tus opiniones de respaldo.
Me alegro mucho de haberte dejado tantas emociones con mis palabras y de que te hayan gustado los giros que le di a algunos personajes. Rose tampoco es mi favorita, pero quería ayudarla a tener alguna redención y ofrecerle la paz con su pasado se me hizo un lindo detalle. Gracias por notarlo.
Y por lo que escribiste en el chat, veo que de verdad le entraste al meollo del cuento y no logré despistarte. Pero eso me alegra también, porque quiere decir que me diste oportunidad de crear algo "nuevo" de lo viejo y lo apoyaste.
Espero saber más de ti también y te dejo saludos, compatriota. ;)
Sissy

Sissy dijo...

Mi BELL.MARY Querida!!!
No amiga, mil gracias a ti, por ser uno de mis granes apoyos aquí. Porque le dedicas tanto pensamiento y sentir a mis palabras y porque, aparte de todo, me dejas hacerte feliz un rato con mis cosas.
La Rose nunca se me hizo agradable, porque esa era su función en Twilight y tampoco me cayó bien con lo de Renessme -porque no me gusta el 4to libro-. Y entonces, decidí hacer algo por ella, para hacerla más agradable a mis propios ojos sin desproveerla de su vanidad. JA! JA! JA! Qué bueno que te gustó el cambio que le di a su historia!
Sabes? Elise, como ya te lo he contado, está en parte inspirada en mi amiga Flor, que falleció hace un año de complicaciones por un tumor en el cerebro. Ella era la persona más positiva y alegre que he conocido hasta hoy. Súmamente especial y muy querida por mi. Amaba la vida como no tienes idea y verla enojada, pero de verdad enojada, fue algo que sólo sucedió menos de cuatro veces en más de 15 años de amistad. Sigo extrañándola y de verdad, que en parte le hice un tributo a su alegría en mi Elise... Jamás pensé que ella ya no estaría aquí, hoy.
Te mando mil y un millón de abrazos pa' allá linda. Y mucho, mucho amor!
Sissy

Sissy dijo...

4N0N1M0:
Gracias a ti, porque entre tantas presiones, te das el tiempo de caer por la casa y regalarme unas palabras de retroalimentación.
Un abrazo y suerte con los estudios!!!!
Cariños: Sissy

Sissy dijo...

COKA - COKA- COKA !!!
Amiga mía, ya sabes que yo también te debo un montón. Por invitarme y presionarme a que empezara a escribir otra vez. Por acompañarme en mis momentos de miedos, de angustias, llantos y añoranzas. Por cuidar de mi ánimo, que ya ves como fluctúa de fácil a veces, con tu bendita risa y bromas.
Gracias por tus cumplidos y por tantas charlas donde nos hemos puesto a soñar y tontear juntas. Y por traspasar fronteras y hacerlas inexistentes en ésta amistad.
Te quiero mucho y gracias por darme espacio para soltarme y enloquecerme yo solita, cada vez que escribí y reescribí un capítulo, hasta el punto en que mi marido ha querido romperme la compu, el Ipad y hasta el celular del odio que le coge a mi tiempo dedicado a esto. JA! Si supiera él!!! Tú me entiendes.
Te dejo mares de abrazos y cariños, que siempre llegarán hasta tu fin del mundo, porque las olas no se detienen. Solo vienen y van.
Cariños: Sissy

Sissy dijo...

NANCY Q!
AY! Es que, como le dije a Laura, no estabas nada perdida con tu intuición. Y mira que ya tengo bien comprobado que de verdad te metes hasta adentro y le buscas el ángulo exacto por donde iba yo! Ja, ja, ja!
Iba a ser un drama duro. Un perdón, pero con desamor y obvio, una herida de muerte dentro de un frío aprendizaje para Edward.
Pero ya ves, Coka estuvo dale y dale desde un principio, cuando le conté hace como 10 capítulos, como iba a terminar el fic, necia en que no matara a Elise. Bueno! Hasta me amenazó con no publicar si me empeñaba (ji, ji, ji). Te imaginas? El chiste es que terminé escribiendo un final feliz al que le puse tanto empeño, que me ganó. Ya no quise verlos despedirse, ni en mi blog. Jo, jo!
Te agradezco mucho tus largos comentarios de siempre y todo tu apoyo y te dejo muchos abrazos!
Cariños: Sissy

Bell.mary dijo...

Mi querida Sissy soy yo la agradecida en dejarme soñar junto a ti y con tu enorme talento, que seria de nosotros si tus historias teclas guardarás solo para ti, es por eso que valoro mas que compartas estas hermosas historias.
Cree me que en verdad le hiciste un verdadero homenaje a tu amiga que estoy segura desde el cielo te ve y te manda todas sus bendiciones, es un gran ejemplo a seguir porque a veces nos quejamos por pequeñas cosas y no disfrutamos de las cosas que nos da la vida, Elize me dejo una gran enseñanza.

Siempre me alegraste mis días con tus historias así que te ruego danos la oportunidad de gozar una vez mas con tus historias. Por favor no importa cuando puedas sabemos esperar con tal de disfrutar de tus letras.

Te quiero amiga... un besote

Lorena dijo...

gracias Sissy por esta maravillosa historia y por el tiempo y el amor puesto en ella y dedidaco a nosotras. Realmente estoy conmovida hasta las lagrimas y te ruego que nos sigas deleitando con tus letras. Junto con Coka y Alexa, sos mi escritora favorita y le has dado un aire fresco a mi amor por la lectura y a mis momentos de soledad, que antes me pesaban pero que ahora disfruto entrando a esta casa y leyendo una y otra vez sin parar. mil veces agradecida y esperando por mas..... muchos besos Lorena de Argentina

Anónimo dijo...

Coka! Sissy! Que cuento tan bonito! No suelo comentar pero no me pude quedar con las ganas aunque veo que se trata de una historia vieja.
Aíiíí!!! Me emocioné! Jamás creí que una historia sin Bella/Edward me iba a gustar, pero como jo amar a esta Elise! Uy! Si cuando estaba mas chica quise ser Bella, ahora quiero ser Elise.
Es, es una historia tan bien contada que hasta da tristeza ese claro y bien contado final que no deja nada al descuido. Y es que se acaba perfecto, pero los voy a extrañar mucho.
Gracias por hacerme soñar en mis noches despierta. Y ojalá haya pronto otra historia, eres muy buena de verdad!
Ana

Yolanda Lopez Martín dijo...

Sissy! es la primera vez que te escribo y tengo que confesarte que estoy cautivada con todas tus historias,me han hecho sintir un sin fin de emociónes a flor de piel,se ha vuelto una adicción leerte (y tan sólo hace un par de semanas que encontré éste blogg) gracias por tus historias y espero actualices pronto las que están pendientes, un saludo desde México!