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jueves, 30 de octubre de 2014

Detrás de los Ojos Azules- Cap.21 Parte I



Descubrir que la muerte gusta de ti siempre será peligroso. Aceptar ser su confidente, puede ser peor. 

El cambio en las decisiones no quiere decir que todo saldrá bien esta vez.
No hay finales felices, sólo finales que a veces, pueden continuar eternamente.

CAPÍTULO 21

TIEMPO DE PARTIR
Parte I


Desde que llegaron al hospital, Edward simplemente ya no se despegó de su lado. Sintiendo el dolor de unos padres destruidos que lloraban constantemente y  deseando poder manifestar del mismo modo su pena. Pero muerto como estaba, nada salía de sus ojos.

Su aparente fuerza cuando era evidente cuánto sufría también, fue malinterpretada por los Renaud. Qué calificaron de estoica su actitud, adjudicándola a una agobiante vergüenza. Así que Sylvia intentó aligerarle la presión, tomándolo por el brazo en un gesto solidario y agradeciéndole verbalmente el estar ahí con ellos.

Edward se sintió sumamente incómodo por el perdón tan desinteresado que le estaba otorgando ella. Y aunque asintió educadamente, su sombrío gesto armonizó con apesadumbrada voz, a su auténtico sentir, al afirmarles lo mal que se sentía por haberle fallado a su hija cuando más lo necesitaba.

-Edward, muchacho, no te mortifiques. Tú has llevado tu propia carga por mucho tiempo. –Respondió ella con suavidad, mientras le hacía un gesto cariñoso en el brazo y luego se volteaba a mirar a su hija.- Además, ustedes ya fueron un bastión el uno para el otro. Así que deja de disculparte por haber sido débil un momento. Lo que importa es que estás aquí, ahora. –Sylvia se encogió de hombros, con una triste mueca por sonrisa.- Elise habría estado feliz de saberte de vuelta, pero conociendo a mi hija, sé que hubiera intentando por todos los modos posibles ayudarte a que no sufrieras por ella.

Edward se crispó por dentro, evitándole la mirada a la interlocutora. No podía soportar que Sylvia hablara en tiempo pasado de su hija, resignada evidentemente a verla morir. Él no podía aceptar eso aún. No. Pero estaba hundiéndose en la desesperación, al tener tan cerca la aparentemente negada posibilidad de convertir a Elise. 

Y es que desde la madrugada, habían debatido velozmente junto con Carlisle las limitadas opciones que aún existían. Pero todas parecían estrellarse, en ensayo, contra el fracaso. Lo único que tenían a mano en realidad era la ayuda temporal de la ponzoña, ¡y ni siquiera eso parecía estar funcionando!

Obviamente Edward, no había esperado ni un segundo en cuanto supo por Alice del estado de Elise, para exigirle a Carlisle la infundiera con la ponzoña en cuanto fuese posible. Pero aún con esa dentro de su cuerpo, Elise no había vuelto en sí, todavía. 

Carlisle sabía por sus experiencias anteriores que no podían darle tan pronto más de la misma, por mínima que fuese la cantidad, sin desencadenar una funesta reacción en ella. Su cuerpo podría convulsionarse en espera de más, para iniciar la conversión. Y al faltarle esa, los órganos colapsarían por el deterioro de los mismos. Así que por el momento, parecía que lo único que habían logrado, era alargar su agonía.

Esa idea agobiaba a Edward. No quería que ella sufriera todavía más.

La otra opción, la de atreverse a fingir la muerte de Elise, tampoco era viable sin tener su consenso. Ya que transformarla en ese desequilibrado estado conllevaba un riesgo demasiado grande. Éste no radicaba en que los descubrieran, o en la ignorancia de Elise del trance; como lo estuvieron Rose, Esme y el mismo Edward. Sino en que el daño físico en ella abarcaba su mente, que se hallaba delirante y perdida. 

Eso dejaba la casi certeza de que al despertar, lo que habría ahí, dentro de su forma, no sería su Elise. Sino una entidad alucinante que no diferenciaría realidad de fantasía y que resultaría muy peligrosa para todos. Humanos y vampiros por igual.

Edward se mesaba los cabellos constantemente, preocupado. Recordando como Alice le había pedido que no perdiera la esperanza apenas unas horas antes. Pero justo en ese instante, con toda la frustrante situación que tenía enfrente, aquello parecía inútil. 

¡Quería gritar de desesperación! ¿En verdad ese iba a ser el final?

Quizá por rebeldía para con la aceptación de Sylvia, o por el cambio interno de él, hizo a un lado su mesurado carácter y se aferró a la necesidad de implorarle audiblemente a Elise por su perdón. Afirmándole vehementemente la autenticidad de su amor por ella y rogándole, para sumo malestar de los padres, luchara una vez más por ambos. 

Por volver a él.

Pero al parecer, sus palabras no le llegaban. Elise sólo farfullaba en respuesta una incoherente y queda maraña de frases  al azar. 

Ni siquiera buscándola en su pensamiento lograba realmente sentirla. Su mente estaba desconectada, intentando aislarse del dolor. Refugiándose a través de la fantasía y los recuerdos, en la bendita ignorancia de su inminente fin.

Al ver que no reaccionaba a sus súplicas, Edward decidió que la acompañaría ahí, donde sólo podría ir él, por más doloroso que fuese seguir al fantasma ciego de ella en su cabeza. Si en algún momento recuperaba la cordura, lucharía por sostenerla en esa y obtener su permiso para salvarla. Pero Elise era una criatura ida, que saltaba de la infancia a la adultez sin transición alguna, y que se le escapaba rápidamente cada vez que era ella en verdad, con toda su calidez y amor por él.

Experimentando una agonía propia, Edward atestiguó turbado muchos sueños, pesadillas, recuerdos y anhelos de Elise; entremezclados al parecer, con una leve y esporádica conciencia de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Escuchar sus privados devaneos y reflexiones, le permitió a él profundizar el conocimiento sobre quién era ella, llegando a comprenderla y amarla aún más. Con todo y eso, se sintió muy incómodo por invadir así su intimidad, que siempre había procurado respetar. 

Estando a punto de renunciar a seguirla, súbitamente un extraordinario escenario comenzó a resonar con conmovedora claridad en la mente de Elise. Edward casi desfalleció al atestiguarlo. Y fue tan fuerte el sentimiento que éste le produjo, que la decisión fue casi instantánea. Aquel era un deseo íntimo compartido, que podía cumplirle aún. 

Con agridulce sentir, se soltó de Elise para concentrarse en las consecuencias de sus acciones. Quedaba muy poco por disponer ya y repentinamente, junto con esa fallo, llegó otro, que al comprenderlo y aceptarlo, le bañó de paz.

Una vez cierto de sí, se dio a la labor de localizar a Carlisle. Lo necesitaba presente para cuando hablara con los Renaud sobre el deseo de desposar a su hija. 

Sabía que a pesar de la generosidad de su padre, tendría que convencerle de que aquellas intensiones no estaban relacionadas con Isabella, en lo que podría parecer un intento de corregir el pasado de fallas incurridas. Sino simplemente sus más honestas aspiraciones. Unas, compartidas con Elise, las cuales había vislumbrado en las fantasías sin censura de su pensamiento. 

Elise anhelaba también casarse con él algún día y seguir juntos así, por la eternidad.

Así que cuando Carlisle atendió a su llamado, se dirigió a él con un pensamiento libre de fantasmas y remordimientos. Porque eso justamente era lo que siempre había sido la imagen de Bella. Un auto flagelo conducido por su psiquis otrora juvenil, que había permanecido inconclusa al morir él, con tan solo diecisiete años. 

Fue fácil referirle cosas que su padre ya conocía. Como el que el amor que había sentido por Bella, había sido maravilloso en su pureza y autenticidad. Tal como lo es el que se siente siempre a esa joven y voluntariosa edad. A pesar de que para entonces, su cuerpo muerto, tenía más de cien años transitando por el mundo.  

Le describió que le amó, tanto y tan torpemente, que su cariño estuvo lleno de enormes yerros bienintencionados, mismos sentenciaron su relación con ella. 

Uno de los más importantes, había sido el de no haberse casado con Bella, por temor a condenarla ante Dios al atarla a un ser maldito. Que era lo que él creía de sí mismo por encima de toda opinión de ella o de su padre. Y el más grande, el de no haberla convertido. Dedicándose egoístamente a amarla y adorarla  mientras estuvieron juntos. Cegándose a la realidad de sus actos y teniendo en consecuencia de sus absurdas decisiones, que renunciar a ella, tan sólo una década después.

Luego llegó el momento que más le dolía a Carlisle como padre, que fue el de recordar lo que sucedió cuando Isabella murió. Cuando perdió a su hijo por lo que pareció para siempre. Enloquecido por el dolor y los arrepentimientos. En un modo aparentemente irreparable, por ser lo que eran ellos.

Ambos sabían, que de no ser por Elise, Edward jamás habría vuelto a casa. Atormentado por la constante lucha contra sí mismo y sus demonios.

-Sé que en aquél momento, Carlisle, quería ayudarla con desesperación. Pero mis intenciones no eran tan puras como quisiera presumir. Y aunque me avergüence reconocerlo, supongo que tú ya lo sabes. Mantenerla a salvo, era también por mí. Porque no podía dejar desaparecer aquél leve parecido que tenía ella con Bella, en el diluido aroma de su sangre. Y todas las alucinaciones que eso producía en mí.

-Lo sé, lo entiendo. Un vampiro se autopreserva a pesar de sí mismo.

-Sí.

Edward hizo una momentánea pausa. Aquello parecía muy lejano ahora que era libre de sus culpas. Y también porque podía ver ya, que si no hubiese sido por los matices de su locura, haría mucho que su ser se habría volcado completamente en amor por ella. Porque así debió haber sido naturalmente.

Sin entrar en pudorosos detalles con su padre, le confió el cómo cuestiones imposibles sucedieron después de que se atrevió a mezclarse cabalmente en la vida de Elise. Aceptando embelesado, que él le quería y lo que la asombrosa calidez de ella le proporcionaba a su frío interior.

Edward sonrió involuntariamente ante los recuerdos mientras le explicaba a su padre, el cómo de repente la existencia se hizo más liviana al lado de Elise. Incrédulo ante la posibilidad de que alguien le amase de nuevo. Y de que él pudiese ser, casi completamente feliz, una vez más.

-Entiende Carlisle. Si nuestra existencia no estuviese limitada por esta maldita trampa de inmovilidad, haría mucho que se lo hubiese pedido. Pero no me atreví si quiera a considerarlo jamás, porque no podía darle a ella, lo único que me pedía para dejarme convertirla. Mi pobre Elise… Es demasiado injusto Carlisle. Por favor ayúdame a concederle al menos esto. Aunque quizá nunca se entere de ello.

-Edward…

-Padre, escúchame. La amo de un modo tan cierto y tan distinto, que no dudo nada de mí, ni de mi futuro. Dejé de ser un muchacho congelado en el tiempo y me volví un hombre gracias a ella y su amor. Apóyame, será más fácil lograrlo si te ven a mi lado.

-Edward, es que temo por ti. Por lo que pueda sucederte cuando ella… Si Elise, muere.

Edward lo miró sereno. Comprendía a su padre, pero tenía todo inalterablemente resuelto para sí.

-No te preocupes. No enloqueceré de nuevo. Estoy perfectamente consciente de las escazas posibilidades de ella. 

Si Carlisle dudó al principio, fue sólo por la desdicha implícita en esa unión. Pero luego, conmovido por la verdad de Edward, accedió. Ambos sabían que aquella boda no sería válida, pero si su hijo se sentía tan bendito como para pedir a Dios consagrara su amor. Estaría con él.
Aún si eso, no llegase a durar, ni dos días.

Juntos, regresaron donde los Renaud. A quienes obviamente, dejaron sorprendidos con  su petición. Sylvia y Karl no quisieron aceptar en un principio, alegando que aquello era demasiado trágico e inadecuado. Pero Edward impugnó toda y cada una objeción. Y después de unos estresantes minutos, logró el ansiado permiso.

Carlisle se dio a la labor de comunicarle a la familia lo que iba a suceder. Pidiendo a su mujer ayuda, para que se encargaran de los detalles menores. Él contactaría al hospital para que localizaran a un sacerdote que pudiese acudir prontamente y le explicaría cual era la situación, para que accediera.

Poco a poco todos los Cullen arribaron al hospital. Incomodados de sobremanera por los esporádicos sollozos sin lágrimas de Alice. Nada bueno podía venir del futuro que ella seguramente estaba viendo. 

Apenas la diminuta vampira llegó al lado de su hermano, le suplicó cambiara de opinión. Pero éste sólo le besó la frente con gran afecto, mientras negaba suavemente con la cabeza.

Rose por otra parte, se acercó a Sylvia y Karl con timidez, pero con grandes muestras de cariño y consuelo poco usuales en su carácter. Al parecer, la fría rubia, sentía una gran necesidad de cuidar el ánimo de los dolientes padres. La señora Reanud, se aferró a su ternura como si fuese una tabla de salvación para su debilitado espíritu.

-Sylvia, gracias a ambos, por concederle a mi hermano éste deseo. Yo sé cuánto le amaba Elise. Y cuánto quería que él fuese parte de su vida por siempre. Estoy segura, de que si hubiesen tenido más tiempo, si las cosas hubiesen sido distintas… Hubiéramos asistido a esa boda, llenas de felicidad.

La voz se le partió a Rosalie mientras hablaba y tomaba de la mano a la madre que movía la cabeza afirmativamente en respuesta a sus comentarios.

Ambas tornaron sus miradas sobre la enferma. Cada una con pensamientos distintos y similares, respecto a las extrañas circunstancias en que esa desdichada boda iba a suceder.

-Rose… Yo creí que ellos volvían para casarse. Jamás imaginé que sería para despedirse de nosotros.

La rubia hizo un gesto, comprensiva. Le dolía mucho ver la pena de Sylvia.

-Gracias por amar tanto a tu hija, que aunque sea en este triste momento, le regales lo que debió haber tenido por derecho si no le hubiesen tocado estas cartas.

Sylvia asintió y arrebatadamente, motivada por la conversación, le confió algo respecto a su hija.

-¿Sabes? Elise no podía tener hijos, Rosalie. Se lo dijimos hace mucho, cuando no era más que una jovencita. Las quimios le arrebataron esa posibilidad.

Rosalie arqueó una ceja. No esperaba eso, pero le fue fácil entenderlo.

-¿Y te digo algo? Le tomó un buen tiempo aceptarlo. –Los labios se le curvaron hacia abajo en una triste mueca al seguir hablando.-  Mi niña tuvo una vida muy azarosa, pero siempre supo salir adelante. Un día me dijo simplemente, que si no iba a ser madre nunca, entonces iba a dar ese amor a todas y cada una de las personas que conociera en su vida. Porque si iba a ser incapaz de completar ése círculo de la vida, entonces dejaría algo tras de sí, en muchos. Aunque no fuesen de su propia sangre.

-Tu hija era muy especial Sylvia.

-Sí, Rose. Si.

Ambas mujeres se miraban en comprensión, cuando una abochornada Alice se acercó a ellas para interrumpirlas. Contándole a la madre el deseo que Elise le había formulado la noche anterior a cerca de que la ayudase a mejorar su aspecto antes de que Edward volviera. Y quería pedir permiso, para cumplir esa voluntad. 

Aquellos no tuvieron inconveniente en acceder. Estaban demasiado extenuados para objetar nada ya.

Con Sylvia mirando y con la ayuda de Rose, comenzaron el proceso de vestir y maquillar a la postrada chica.

Alice no dejaba de hablarle con ternura a Elise mientras deslizaba sobre el demacrado rostro brochas y pinceles. Prometiéndole dejarla muy bella para su hermano y pidiéndole abriera los ojos bien para mirarse y decirle si le gustaba. Tenía la esperanza de que aquella reaccionara, sacudida de su entumecimiento por lo que iba a suceder, pero no fue así.

Elise seguía sumida en su pesado delirio.

Una vez preparada la novia, y contemplando en el pálido rostro de su hija, repentinamente Sylvia no pudo más y se puso a llorar con avasalladores lamentos. 

Elise se veía como un delicado y extraño ser, de rojiza y vaporosa melena alrededor de un bello rostro, enfundada en un magnífico y simple vestido que Rose había proveído para la ocasión.  Luciendo así, semejaba a una Reina Titania, entregada al loco sueño de una noche de verano. Del cuál, debía despertar.

Rose se aprestó a darle su fuerza a la madre y la ayudó a salir de la habitación en busca de aire y de alejarse un momento del dolor. Dejando a Alice a solas con la moribunda.

Apenas ésta estuvo segura de que nadie estaba lo suficientemente cerca como para escucharla, se agachó por encima de la cama, hasta alcanzar el oído de su amiga y con afligido sentimiento le dijo:

-Sigue intentándolo Elise. No te des por vencida. Edward morirá sin ti. Te necesito. Estoy poniendo atención como te lo prometí. Sé que te duele, pero tienes que esforzarte por volver.
Alice esperó un momento, pero la negrura en el futuro de ellos dos no cambió. Así que se puso a suplicar, una y otra vez, sin respuesta. Al final, Elise sólo dijo algo sin sentido alguno, que al oírlo, provocó en ella otro angustiado sollozo de frustración.

Suspirando compungida y pasándose las manos por el rostro en verdadera angustia, miró a su alrededor al percibir los pasos que se dirigían hacia el cuarto, mucho antes del golpe en la puerta. Recomponiéndose se puso de pie y atendió, llamando a todos al interior e indicándoles que estaban listas.

Mirar a Edward le era muy difícil. Él sólo había asentido, grave, cuando sus ojos se habían cruzado interrogantes y ella consternada, no le había podido dar ninguna nueva esperanza. 

Alice se retorció las menudas manos de ansiedad, a casusa de la firmeza que encontró en su hermano. Ella no tenía derecho de objetar su decreto, pero tampoco iba a aceptarlo mansamente.

Sólo que hasta ahora, no tenía nada con qué impedirlo. De ahí su callado llanto.

Así fue como varias horas después de haber sido Elise internada en el hospital, y al anochecer del mismo día, con ambas familias como testigos y plenos de contrariados sentimientos; se realizó el evento a manos del sacerdote que extendía sus caridades para con los moribundos en el lugar y quien generosamente, tomando en cuenta las circunstancias, simplemente había hecho a un lado todos los requisitos para los esponsales. 

La boda fue breve y emotiva. Salpicada de lamentos ocasionales de los presentes cuando parecía que Elise reaccionaba, falsamente. Veinticinco minutos después, Edward y Elise eran declarados marido y mujer y él le besaba implorante de esperanza, cuando notó los ecos de la ceremonia en la distorsionada imaginación de ella.

Sólo los Cullen alcanzaron a comprender la verdadera intensión y el significado de las palabras de Edward, cuando él le dijo con ternura a la ahora su mujer, que todo era cierto. Que aquello era real y que se quedara con él. 

Y del mismo modo, sucumbieron a la tristeza, cuando luego de una tensa pausa, Edward ocultó su mirada bajo una mano. Dejando salir un lamento que convulsionó su cuerpo mientras decía, -No te vayas Elise… No me dejes solo…-.

Esme apretó fuertemente la mano de Carlisle, acongojada por su hijo. Mientras que Alice se abrazaba de Jasper, escondiendo el rostro contra su pecho, lamentando mucho el secreto que cargaba. Los tres Renaud se hicieron uno porque de lo contrario habrían caído al suelo ahí mismo, seguros de que se habían equivocado al acceder a esa unión. ¿Cómo iba a poder Edward vivir con eso?

Un par de horas después y luego de mucho llanto, las familias se despidieron. Los Renaud estaban agotados, física y mentalmente para ese momento, plenamente conscientes que esa podría ser la última vez que se despidieran de Elise. Y tratando de hacer las paces con ello, cedieron el derecho de vela al recién casado. Sin querer pensar en lo macabro de aquella primera noche de su luna de miel, y lo que podría traer durante el transcurso de la misma.

Carlisle prometió mantenerse cerca para ayudar con cualquier eventualidad. Pero eso, sabían todos, simplemente significaría el fallecimiento de Elise. No más. Alice dio un último y apretado abrazo a su hermano antes de irse también.

Una vez que el hospital quedó sumido en la calma nocturna, Edward solicitó de nuevo la presencia de su padre. Cuando ambos hombres estuvieron frente a frente en la habitación de Elise y junto a la cama de ésta, Edward le expresó su irrebatible petición. La de que Carlisle le diera muerte a él, una vez que Elise se extinguiera.

Carlisle quedó en shock al escucharlo. No podía acceder a ello. No podía destruir a su amado hijo.

-¡Edward! ¡Lo prometiste! Dijiste que estarías bien. ¿Te has vuelto loco de nuevo?

-No, Carlisle. Te estoy pidiendo esto a ti, como mi creador, apelando a tu gran compasión. Ésta era la verdadera razón de haberte explicado previamente cual era mi sentir respecto a Elise y mí mismo. Porque quiero que me otorgues el descanso también. He andado mucho por el mundo y he experimentado lo que ningún otro vampiro jamás. Sé mejor que nadie lo que es la vida  y la muerte; y ya no tengo miedo de morir verdaderamente. 

Carlisle le miraba horrorizado. La lógica en su pensamiento era muy clara.

-Créeme, estoy consciente de que no iré donde Elise, ni Bella, porque mi haber ha sido en demasiadas ocasiones, abominable. Y según las reglas y si es cierto lo que tú afirmas respecto a nosotros, debo pagar por mis deudas. Eso, es simplemente, justo. Y si estás equivocado, pues… -una sonrisa torcida se le colgó de la comisura- “…Polvo somos y en polvo nos convertiremos…”.

-Edward, ¡no puedo hacer lo que me pides!

-Carlisle, comprende. –Contestó él, serenamente.- Si no lo haces tú, buscaré el modo de conseguirlo. Pero mi fin ha llegado también. En mi larga vida he tenido la suerte de hallar el amor dos veces. Y esa imposible maravilla en nuestra especie, me ha liberado de la sentencia de la vida eterna. Por eso anhelo la paz.  

Volteándose hacia la cama, tomó con delicadeza la suave y frágil mano entre la suya y miró con ternura a su mujer. Acariciándola con ensoñación.

-Elise me dio el ejemplo de lo que es ser valiente y desapegado, del como amar la vida y el saber morir con dignidad. Ahora comprendo que mi tiempo llegó junto con ese aprendizaje también. Por favor, padre, lamento mucho someterte a esto, pero en verdad me gustaría que fueses tu quien me ayudara.

-Edward… -La voz salió temblorosa de su garganta por primera vez en mucho tiempo. Conocía muy bien a su hijo y comenzaba a darse cuenta de que aquella petición, no estaba originada por la locura. Sino por la absoluta comprensión de sí.-

-Carlisle... Por fin soy un hombre pleno y deseo morir con esa plenitud, al lado de mi amada. Descansar de mí andar junto a ella, bajo tierra. Por siempre.

-Hijo… 


Carlisle respondió ahogado. Comprendía bien lo que él le estaba diciendo y también sabía que cumpliría su promesa de perseguir su resolución de un modo u otro. Por ello, temeroso del dolor que algo o alguien más pudiese infringirle a su amado hijo durante el proceso, aceptó quedamente.

-Está bien, lo haré, Edward. Te lo prometo que cumpliré con tu voluntad.

-Gracias Padre.

Edward, suspiró con alivio. Estaba nervioso, pero seguro de lo que sentía. Y la imagen de reposar junto a ella hasta que el tiempo se olvidara de ambos, le devolvió el sosiego a su pecho. 

Repentinamente, el violento sonido del monitor cardiaco de Elise sobresaltó la calma de la noche, indicando una severa aceleración en sus latidos. Y casi al mismo tiempo se le aunó en ruido el timbre en el teléfono personal de Carlisle.

Edward se concentró en seguir la caída en Elise, mientras que Carlisle tomaba el móvil rápidamente y se aprestaba a auxiliar a la enferma. Al parecer la muerte estaba llegando justo en esos instantes, cuando Edward la había invitado a acercarse para llevarlos juntos.

Él no quiso prestar atención al interlocutor de Carlisle, confirmando se trataba de Alice como había intuido, que seguro llamaba intentando coaccionarlos y hacerlos cambiar de parecer. Pero no pudo evitar escuchar lo que aquella casi gritaba velozmente al otro lado del audífono. 

-Carlisle, rápido. Tienes que preparar todo. ¡Elise está ahí, ahora! Lo que no pudimos hacer antes, lo logró Edward con su estúpida idea de suicidarse. Ese impensable suceso, fue la única cosa que angustió tan fuertemente a Elise, que está implorando desesperada no lo permitas. Y dile al cabeza dura de mi hermano, del cual estoy segura se encuentra ahí contigo, que si no me cree, la perciba él mismo. Que busque sus pensamientos. Carlisle, ¡ahora! Denle la ponzoña antes de que se pierda de nuevo. Estoy viendo una oportunidad si es que actuamos en este instante. 

Al momento, un conmocionado Edward se concentró en adentrarse en la mente de Elise. Debajo de una pesada nube de agotamiento, la escuchó. -¡Elise! ¡Sostente! ¡No lo haré, si tú luchas también por mí! – En medio de puro gozo sintió las sobrecogidas palabras de ella, que le rogaban no terminara con su vida.

-¡Elise! Alice está diciendo que aún podemos lograrlo. Dame tu permiso para salvarte, para convertirte si es que me has perdonado.

En medio de un gozo puro, Edward la besó cuando obtuvo su frágil respuesta, pronunciada tan baja, que sólo los de su tipo podrían haberla escuchado si es que hubiesen estado prestando la misma atención que ellos en ése instante.

-Te amo Elise. Te amo. No dejes que la muerte nos gane, vamos a vencerla juntos. 

El fallecimiento de Elise, comenzó al acto. Al menos en apariencia.

Rápidamente Edward mordió su muñeca, pleno de sangre fresca aún, para compartirla con su mujer.

-Elise, esto nos ganará un poco de tiempo, pero tienes que luchar por no extraviarte de nuevo. No funcionará si no eres tú la que está ahí cuando todo inicie. Te perdería de todas maneras.

Elise no respondió verbalmente esta vez, pero con la ponzoña deslizándose lentamente hacia el interior de su organismo, todo su cuerpo se sacudió; dándole también un  fuerte empujón a su mente, que le permitió aislarse de la pesada oscuridad que rodeaba su pensamiento y concentrarse en una única idea. La de vivir amada por Edward, por siempre.

Todo eso sucedía con Alice al teléfono zumbando de alegría al ver el cambio en el oscuro futuro de su hermano y Elise, mientras le decía a Carlisle que estaba lista para representar su rol en la mascarada que ya había iniciado. Y que estaría ahí prontamente junto con los demás, para poner a funcionar el plan que habían diseñado originalmente.

Carlisle sacó la morfina que nunca había sacado de su maletín. Aplicándosela para fingir una quietud similar al fallecimiento, aprovechando la huella gráfica de la alteración física en sus órganos, por culpa de la sangre de Edward en su torrente. 

Con el maquillaje retirado de Elise, su verdadera y muy deteriorada apariencia resurgió. La cuál no dejaba duda alguna de su deceso a quien la mirase. Los monitores se sabotearon a continuación para fingir el paro cardiaco. Y con la presencia de enfermeras de guardia, el dictamen de su muerte se dio a las tres veintiuno de la madrugada. 

Edward, en su poder de esposo de la difunta, firmó los papeles para la liberación legal del cuerpo. El cuál fue sustraído de la morgue menos de horas después, por un cauteloso Emmet. Por su parte, Jasper cambió las fotografías del expediente médico para que concordaran con el rostro de Alice. Esta remplazó a Elise sin dificultad en la última examinación, manteniéndose fácilmente quieta y sin respirar, sabiente que el médico forense desconocería la verdadera apariencia de Elise.

En cuanto todos los asuntos civiles fueron concluidos, Carlisle se comunicó con los Renaud, para avisarles del evento acaecido durante la noche. Aconsejándoles ya no mortificarse de nuevo en ver a su hija, para que intentaran ellos recordarla con una mejor apariencia de la que había tenido en su final. 

Logrando su objetivo, les sugirió también darle a ésta un velorio con ataúd cerrado. A lo cual, los exhaustos padres accedieron plenamente, comprendiendo las razones del galeno. Sabían que Elise estaría de acuerdo en no mortificar a nadie más.

Mientras que Alice ejecutaba magistralmente su rol de cadáver, Elise era transportada con todos los cuidados a la casa que los Cullen habían rentado en la localidad por Edward mismo. Quien aparentemente se había retirado para asearse y vestirse de acuerdo a la ocasión, durante la breve velación que se realizaría en casa de ella. No más de doce horas, dado el deterioro físico al que había llegado Elise al morir.

Pero, en realidad, un extraordinario acontecimiento se sucedía en ése lugar.

Anclado al aura de pensamiento donde Elise luchaba por refugiarse, Edward le declaraba su amor eterno. Y con un último beso a su forma mortal, procedió a morder y luego beber la sangre del delicado cuello de su esposa, mientras la inundaba de su veneno por todas partes.

Casi al instante, la prueba de la invasión se presentó en forma de una violenta convulsión, borrando de golpe la forzada quietud de la morfina. A partir de ese momento, se renovó la angustia en Edward. Todo lo que se leía en la mente de Elise eran gritos de dolor y no sabrían si ella había sobrevivido a la transformación, hasta que ésta terminase.

Eso, ni Alice podía asegurarlo.

Era imposible controlar la tensión que la causaba saberla prácticamente sola y sufriendo en casa. Custodiada sólo por Emmet y Jasper, mientras que él asistía reticente junto a los suyos, al falso velorio de Elise. Esa incomodidad pareció desconsuelo ante los ojos de los asistentes, que uno tras otro, al enterarse de su trágico estatus de viudo, le daban sus condolencias con mucha pena.

El entierro de un ataúd vacío fue muy inquietante, a pesar de saber que todo aquello era sólo una farsa. Absolutamente perturbado por la certeza de lo cercano que aquello estuvo de hacerse realidad, de no ser por la necedad de su adorada Alice. Quien se había mantenido observante a cualquier posibilidad de felicidad para ellos. Ahora, estaba en eterna deuda con su hermana.

Cuando todo terminó, ambas familias partieron en distintas direcciones. Retirándose inmediatamente los Cullen hasta su verdadera casa en Forks, la cual estaba convenientemente alejada del contacto indeseado con los humanos y sería perfecta para un sediento neonato. 

Edward ya no se despegó de Elise, para estar ahí cuando ella despertase.

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Hasta aquí la primera parte del desenlace.
El cierre y la despedida no tardarán mucho más en llegar.
¿Me dirán qué sintieron ustedes al leer, la muerte de Elise?
Las quiero!

Sissy 
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14 comentarios:

Sissy dijo...

Bueno, la primera en comentar... Para poderlas escuchar.
Un abrazo y las leo en cuanto me escriban aquí!
Cariños: Sissy

Anónimo dijo...

Me lleva! Se borró mi comentario!
Te vuelvo a escribir, porque casi me lo sé de memoria Sissy y va así...
Yo casi te mato cuando leí que ibas a matar a Edward!!!
Te juro que grité, Nooooooo!!! Me muero! O sea, es que jamás en la vida esperé que me salieras con algo semejante y empecé a llorar.
Y el rollo es que primero vi las fotos y pensé, -Ay! La dejó morir a Elise!- y luego me sales con que mi Edward desea morir también y me traumé! Creí que los matabas a los dos y me sentí berrear de tristeza como cuando a Bambi le mataron a su mamá.
Vas a ver ingrata! Mi estomaguito aún tiene un hueco horrorible con todo lo que imaginé al leer.
Y la boda! La boda! Pobres!
Mala! Malvada!
Pero también contaste algo que se me hizo muy bonito. Lo que dijo Elise respecto a la maternidad y sobre dejar un legado de amor en todas las personas. Qué gran verdad!
Quiero que esto termine bonito, por favor. No salgas ahora con que Elise es un monstruo . Mi corazoncito no podria con eso.
Y te voy a contar algo. Ya releí el capítulo, porque mi estomago no se tranquiliza. Y sigo sin saber que me pasa. Es como si estuviese fuera de mi entorno consciente. No me puedo sacar del fondo de mi cabeza todo lo que contaste, ni lo que estoy sintiendo por culpa del capítulo.
Y lo vuelvo a decir. Escribes de un modo muy especial. Esta historia parece más bien un libro muy fino y muy emotivo. Y no un Fic.
No cabe duda. El tiempo y la práctica hacen al maestro. Yo pienso que tu ya te graduaste.

Marga de México.

krizia cullen dijo...

Hola Sissy. Casi me matas de un infarto con la petición de Edward para que lo mate Carlisle. Aunque era lógico, su carácter melancólico, derrotista y al mismo tiempo apasionado, testarudo y un largo etc... Era normal. Es su forma de huir de la tristeza absoluta o mejor dicho de su soledad que aun estando rodeado de vampiros que conocen su historia y su carácter se siente solo.
Elise, mi querida Elise tan dispuesta a dar su cariño a todos, para dejar un poco de huella en las personas con las que ha vivido. Pero tan cabezota hasta dejarse morir.
Boda in extremis que no me esperaba y menos por parte de él.
Me ha parecido ser una mirona en todo el capítulo me parecía estar sintiendo todos los sentimientos de angustia de todos los participantes.
Otro capítulo excelente dejándonos con la intriga del final.
Besos Sissy.

maty dijo...

ai sissy me va a dar el ataque , me la pase llorando con todo lo triste que les estaba pasando y cuando por fin tuve esperanza y deje de llorar... cortaste el capitulo.... eso me pasa por pedir 2 en lugar de 1 jajajaja

pobre de mi edward todo lo que sufrio y aun que las condiciones fueron muy desagradables, me da gusto que por fin elise se dio cuenta que edward la ama de verdad...

ai no puedo esperar para leer lo proximo, cuando despierte y se vean... ai yo me canso que me laso a sus brazos y me lo como a besos jajaja

ai sissy me muero por leer la parte 2 pero tambien no la kiero leer por k no kiero que acabe :S jajaj estoy en una disyuntiva jajaja

gracias sissy por un capitulo mas que como siempre es exelente.

Saludos
maty

Bell.mary dijo...

Oh por Dios nena me has echo llorar como Magdalena, mira que mi corazoncito aun sigue oprimido de tristeza.
Que te puedo decir simplemente que es un capitulo magnifico, excelentemente bien narrado, con muchos matices, me agrado ver como Edward dejo de ser ese jovencito que conocio y perdio a su amada Bella para convertirse en hombre gracias al amor de Elisse, creo que comprendio muy bien que los errores que cometio en el pasado fueron a causa de su juventud e inexperiencia, el solo queria lo mejor para Bella y por eso actuo asi, pero al vivir con Elise al compartir tanto con ella y ver la manera en que ella veia la vida se dio cuenta de lo mucho que esta mujer lo cambio y por eso queria terminar con su vida queria tener una paz para si mismo, no sabes como llore al escuchar decir eso de sus labios, por Dios no podia parar de llorar y mi corazon latia desbocado no podia imaginarlo muerto, estare loca pero no lo puedo imaginar asi, vi la angustia de Carlisle, imaginate que un hijo venga y te pida eso, que dificil. En verdad crei que asi terminaria con el muerto y descansando en una absoluta paz sabiendose un hombre dichoso por haber tenido la oportunidad de haber gozado del amor intenso y sincero de dos grandes mujeres, que lo transformaron para bien.
La boda me parecio genial aunque para la familia de Elisse fue algo muy triste, verla asi vestida y queriendo haber compartido esa felicidad en otras circunstancias, creo que jamas sere capaz de imaginar todo el sufrimiento de sus padres, es algo que ninguna madre queremos pasar, cualquiera dariamos lo que fuera por evitar cualquier sufrimiento a nuestros hijos.
Me sorprendio ver el cambio de rumbo que tomo la historia al recibir Carlisle la llamada de Alice, y decirles que aun estaban a tiempo y mover todo para convertirla, en serio que me crei todo y en eso momento volvi a llorar pero ahora de felicidad al ver que todavia hay esperanzas para ellos.
Oh nena que tremendo capitulo nos has regalado, que no tengo palabras para agradecertelo solo puedo decirte un simple MIL GRACIAS por darme la oportunidad de gozar a tu lado con tu enorme talento y se que siempre te digo lo mismo pero es que en verdad lo siento asi y quisiera tenerte en frente para darte un abrazo muy fuerte y muchos besos, pero como no puedo te los mando desde aqui con mucho amor y espero un dia poder hacerlo en persona.
Eres una mujer muy especial, que trasmite tanto en tus palabras, espero que jamas dejes de hacerlo porque seria una gran perdida.
Te quiero amigas y estare esperando con muchas ansias el siguiente capitulo.

P.D. aun y cuando sigo llorando ame leer el capitulo.

Nancy Quintero dijo...

SISSY ME TIENES A PUNTO DE UN PARO CARDÍACO, FUE SENCILLAMENTE HERMOSO... HE LLORADO COMO NO TIENES UNA IDEA!

Ver morir a Elise fue de lo mas duro, me impacte ante la resolución de Ed aunque la verdad viéndolo desde su angulo no suena nada ilógico, en ese punto puedo entenderlo, no necesitaba la eternidad...

Se me puso la piel chinita cuando se produjo la reacción de Elise ante el plan de Ed, todo estuvo muy emocionante y Alice increíble con ese tono que le caracteriza hasta me hizo sonreír en la penumbra (mi hermana volteaba a verme y yo llore y llore en la cama y ella guapeandose para una fiesta de halloweeen y yo llorando a mares y de repente empiezo a reírme con las ocurrencias de Alice)
Me gusto la parte de la boda aunque creo que ellos ya estan unidos mas haya de cualquier nombramiento que s haya hecho a estas alturas...

Como sera el despertar de Elise??? que nervios esta historia es impredecible ... Lo juro pensé que Elise moriría, estaba prácticamente muerta y derrepente había luz al final del camino.. Ella estaba tan segura de su decision pero en ultimo momento el mismísimo amor la hizo cambiar así como a Ed...

Mil gracias Sissy por todo tu tiempo y por compartir tu hermosa historia!

quedamos a la espera...
Un fuerte abrazo

Nancy Q.

althena dijo...

Holisss Sissyyyyyy OMG!!! Casi me da un patatus nena!!!! Crei que mi corazoncito no resistira ver partir a Elise y encima Edward con su petición!!! En serio llegas tan profundo cuando escribes que tambien me senti una mirona en sus vidas, la verdad fue muy emotiva y triste su boda para la familia de Elise pero ver luego que ella no keria que Edward muera y que Alice bendita sea vio el cambio senti que mi corazón latia rapidísimo por la nueva oportunidad que se presentaba!!! Ahora esperando ansiosa la 2 parte el despertar de Elise y que ambos puedan ser felices, se lo merecen!!! Me encanto leer como Edward observa su cambio ahora al ser un hombre diferente gracias al amor de Elise y como ella queriendo brindar amor a todos y seguir adelante a pesar de tantas pruebas en serio ambos se merecen mucha felicidad!!!
Gracias por escribir y brindar al mundo u a gran historia llena de sentimientos kissitos

sarita celeste barrios barrios dijo...

hola sissy me encanto tu capitulo hoo estaba con lagrimas pobre edward hoo me tenias nerviosisima con el corazón en la mano de verdad y alice como siempre tan cómplice la adoro... la boda tanto drama me sentía triste de pensar en la familia de elise como permitir una boda sabiendo qe eso deprimiría a edward pero el tan enamorado y pobre de carlise aceptando que el va terminar con la vida de edward de verdad ha sido un capitulo que mi corazón ha resistido de sufrir muerte súbita jajaja y ahora ojala que todo salga bien y que elise despierte bien hay que increíble y magnifico capi.

sissy tu al igual que coka sos unas increíbles escritoras

Laura dijo...

Hola Sissy he sufrido hasta en el ultimo momento del capitulo, uufff para Edward esto no a sido nada facil ver a su gran amor morir de a poco le duele demasiado y x eso comprendo q si Elise no se salvaba el tambien moriria y x eso le pidio a Carlisle q acabara con él, ahhh me hubiera gustado saber q le dijo Elise solo me quede con esa idea pero escucharla de ella hubiera sdo mejor jeje...ahora a esperar para saber como va con esa transformacion, mil gracias x este capitulo me gusto muchiimo!!!

Anónimo dijo...

Sissy no se q paso q mi comentario se borro...en fin sólo quiero decir q me gusto como cuadras te la historia mi edward tan cabezota casi me da algo con sus intenciones amsio el próximo capítulo... Besos. Lizzzz. México

coka dijo...

SISSY
Debo decir que aunque ley la versión anterior, ya hace unos días, es increíble como en tu pluma puedo volar, es hermosa la historia, los personajes, como fue tejida, estoy con las lagrimas en la garganta, uf
Mi querida Sissy que suerte haberte encontrado, no sabes como coronas este lugar de belleza y buena lectura, gracias, muchas gracias mi querida amiga , mi hermana, por pertenecer a nuestro pequeño Forks
Muackkk

ShaDowcita ~ dijo...

Sisssyyyyy casi me da un paro!!
Ya veía a Elise muerta y a Ed yéndose tras ella!!
Hermoso capítulo! Necesito el final!!

Jajaja besos :)

Lorena dijo...

Sissy, primero pido disculpas por dejar mi comentario tan tarde pero realmente me quede sin palabras !!!
La descripción de las emociones, sensaciones y sentimientos de los personajes es muy fuerte y poderosa, realmente lo que se siente cuando uno lee una historia tan hermosa es muy dificil de describir! estoy en shok y solo puedo decirte gracias!!! me enamore de tus letras con Mi Secreto y Detras de los Ojos Azules ha afianzado mi pasion a tu pluma!!!!! espero tener la dicha de seguir disfrutando de tu talento que ,junto con el de Coka, me brindan historias maravillosas y mundos nuevos!!! mil veces gracias a las dos!!!!

May May dijo...

Sissy,

Este capitulo me llego al corazon como siempre, despues de varias semanas de ausentarme, es tan refrescante y no se hermoso contar con esta historia...

Elise, pobrecitaaa, pero tan cabezotaaa y Edward por todos los cielooooos puedo sentir su dolor y me conmueve como finalmente se dio cuenta de la diferencia de ambos sentimientos...

La reaccion de Rose, woooow, sorprendente y Alice como siempre complice de Edward jejeje pobre Carlisle tener que hacerle este tipo de promesa a Edward, suponiendon alivio para su dolor y al mismotiempo ser el quien lo mate por compasion...

Un final totalmente inesperado y esa bodaaaaa woooooooooooow jamas se me hubiese ocurrido semejante cosa, tan romantico e inesperado. Me muero de las ganas por saber como va a terminar todo...

Un fuerte abrazo amiga,

con cariño,

May May