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viernes, 13 de junio de 2014

Detrás de los Ojos Azules- Cap. 16


Descubrir que la muerte gusta de ti, siempre será peligroso. Aceptar ser su confidente, puede ser peor. Porque la verdad de las novelas, usualmente, no es como se cuenta en el papel.
Elise, enamorada de la vida y deslumbrada por quien menos debía, descubrirá su propia historia en los ojos transparentes que la encontraron sin buscarla.
Oportunidades y elecciones. Recuerdos y miedos. Ambos, Muerte y Elise, revivirán lo que no creyeron pudiera darse. El cambio de las decisiones, no quiere decir que todo saldrá bien esta vez.



No hay finales felices, sólo finales, que a veces… Pueden continuar eternamente.


SIN TIEMPO


Original de Sissy





Bangkok fue agotador desde su llegada y adaptarse a estar juntos sin estarlo fue aún más extraño para ambos, ya que uno de ellos estaba siempre prisionero del sol y la otra, caminaba en soledad a través de ambos momentos del día.
Aún así, la travesía soñada desde la adolescencia de ella no fue tan dispar de lo imaginado, porque efectivamente, se vio a sí misma viviendo de primera mano todo un mundo nuevo lleno de desconocimientos, experiencias singulares, inseguridades y satisfacciones.

Era una verdadera pena no tener a Edward a su lado en sus exploraciones y visitas a lugares impresionantes y para compensar su ausencia, Elise tomaba cientos de fotografías al día para mostrárselas y describírselas plenas de detalles y emociones, cuando llegaba el anochecer y el momento de poder estar juntos de nuevo.

A el vampiro resultaba muy cansado tener que recluirse y fingir que todo estaba bien, a pesar de que disfrutaba enormemente de tener a Elise rebosante de vida en su diálogo y colgada de su cuerpo, recreando el día para él a modo de sueño maravilloso. Así que pronto se vieron alterando un poco los planes de modo que ambos pudieran sentirse menos preocupados por el bienestar del otro en sus ausencias. Gracias a la fortuna material de Edward los hoteles cambiaron, las ubicaciones se adecuaron y lograron con ello una relativa normalidad que no agotara tanto a Elise entre sus días de expedición y sus noches como amante de un inmortal.

Aún con todo, los constantes desvelos fueron dejando marca en el cuerpo y rostro femenino, hundiendo y oscureciendo la piel alrededor de sus ojos de tal modo, que Elise comenzó a bromear una noche frente al espejo respecto a que iban a empezar a preguntarles si estaban emparentados por culpa de la palidez y las ojeras color púrpura. Edward rió la broma para complacerla, pero en su mente se reprimió fuertemente por todo lo que pensó como consecuencia de ello.

En primer lugar se amonestó por no cuidar bien de su chiquilla en pos de su satisfacción y anhelo de tenerla a su lado apenas la percibía cercana a la villa; y en segundo plano, por la incomodidad que le causó el recuerdo de la época en que fingía con Bella que efectivamente, eran familia intentando disimular la evidente diferencia exterior de edades cuando ella ya había envejecido una década a su lado y él aún parecía sólo un muchacho.
El momento de dirigirse hacia las idealizadas playas de la región de Phuket, llegó poco después de la húmeda celebración del año nuevo donde habían disfrutado como nunca antes juntos una larga noche completamente despiertos e invirtiendo el día como el momento de descanso, luego de tanta diversión y espectacularidades de una tradición tan peculiar como la de empaparse los unos a los otros si te pescaban desprevenido.

La Bahía de Phang Nga no había decepcionado para nada a Elise con sus enormes riscos de piedra caliza emergiendo del mar como solitarios gigantes agrupados y esparcidos de aquí a allá, para crear una de las vistas más imposibles para cualquiera que las observase por vez primera. Aún de noche.


Las islas Phi Phi eran exactamente como las había imaginado desde la adolescencia, playas de arenas perfectamente blancas y un mar de impactante azul claro y transparente que le recordaba a los ojos de Edward. Perfecto, sí. Por todo, menos el ruido y la exorbitante cantidad de turistas que las visitaban todo el tiempo y los estragos que la masiva invasión humana había causado en el entorno. Eso, fue una verdadera lástima. El paraíso soñado de Elise se había corrompido por el exceso de viajeros y la modernidad.

Además, la habían molestado como nunca mientras había estado ahí, sin Edward durante todo el día. Resultando en que el lugar más bello, había sido también uno de los más incómodos. Ahí había comprobado que efectivamente, una mujer sola, joven y atractiva como ella, parecía tener pintado un letrero rezando “estoy disponible”, para una gran cantidad de estúpidos. ¡Cómo extrañó a Edward todo ese tiempo!, pensaba mientras el lento ferri regresaba a tierra al ocaso. El magnífico y purpúreo atardecer marítimo sólo le causaba desesperación por reunirse ya, con él, deseosa de refugiarse en sus fríos brazos luego de tanto desengaño.

Casi un mes después de su arribo a Bangkok, dejaron las playas del sur para ir en contra de la corriente y volar hacia el norte. Hacia Chiang Mai, con sus grandes bosques y santuarios para elefantes y un clima menos agobiante de calor. Ahí, la vida fue mucho más amable para con ambos; en especial, para con la dieta de Edward…

La tranquilidad y el ritmo  más pausado de esa antigua ciudad era justamente lo que el cuerpo de Elise estaba demandando a esas prontas alturas del viaje. Edward había estado en lo correcto respecto a la imparable travesía, que aunada a las exigencias nocturnas de la pasión de ambos; la estaba dejando indefensa a gran velocidad contra su enfermedad.

Elise empezó a comer menos, dormir más, y a preferir quedarse quieta en la cabaña, recostada junto al refrescante cuerpo de Edward. A pesar de su pálida piel bronceada por el implacable sol asiático, la demacración en toda ella empezó a hacerse muy notoria  para terror de Edward. Tenía que hacerla ceder en esa absurda negación suya. Esperaba que luego de ese tiempo juntos, su amor por él le hiciera desear ganar más tiempo. Así que una tarde, luego de un encuentro sexual y al sentirla relajada y contenta entre sus brazos, abordó el tema.

-Elise.

La sintió sonreír antes de contestarle con un perezoso sonido.

-Elise, ¿eres feliz, conmigo?

Ella rodó lentamente hacia él, para poder mirarle de frente, intrigada por la extraña pregunta.

-Claro que sí. ¿Por qué lo dudas Edward?

-Porque siempre voy a necesitar que tú me lo confirmes. Yo ya no puedo dar por sentado nada, nunca más.

-¡Oh, Edward! Te amo. Te amo muchísimo. Jamás había amado con esta intensidad hasta que me enamoré de ti. No tengo idea porqué tuve tanta suerte de encontrarte a tiempo pero soy feliz por ese regalo.

-Tiempo. Eso es lo que nos falta Elise…

-Edward, por favor, no vayas por ahí.- Le dijo ella mientras acariciaba su mejilla con cuidado y ternura.-

-Elise, tengo todo el derecho de expresar como me siento. Y justo ahora, tengo miedo.

Ella lo miró con tristeza, sabiendo perfectamente a qué se refería. Ella también había notado que el cáncer la estaba consumiendo más rápidamente de lo que esperaba. Los medicamentos y la vida al aire libre estaban fallando en ayudarla. Era lógico que Edward también lo supiera gracias a sus habilidades sobrenaturales.

El corazón se le encogió a la chica ante un viejo temor que le cruzó la cabeza, pero ya tenía preparada la respuesta de antemano.

-¿Crees que no vas a soportarlo, Edward? Deseas, ¿irte? Si es eso, hazlo.- Dijo con ensayada dulzura que irritó hasta el pelo al vampiro.- No te sientas obligado nunca conmigo, ambos éramos conscientes de los riesgos desde un inicio Ed…

Él la atajó ahí mismo. ¡Cómo demonios se atrevía ella a salir con semejante cosa!

-¡Por favor Elise! No se trata de nada de eso. ¡¿Es que acaso no lo ves?! Me está volviendo loco la idea de que no quieras aceptar mi ayuda y que te estés consumiendo ante mis ojos minuto a minuto.

-Pero Edward… Carlisle me lo dijo, nada va a cambiar.

-Tendrás más tiempo, podrás, ¡podremos tener más…!

-Edward, mi Edward. Yo. No lo sé. No se supone que sea así.

-No se supone que yo exista y que sea como soy. Y aún así, estoy aquí. Contigo. Suplicando que me escuches. He sido paciente, he esperado pero tú… Elise, ya casi no hueles a ti. Te está llevando mucho antes de lo que creías. ¿Por qué no quieres quedarte a mi lado? ¿No me amas como dices?

-¿Tú me amas a mí, Edward?

Preguntó ella con voz controlada. Intentando como siempre, no delatarse delante de él.

-Sabes que te quiero Elise.

-Quiero saber si me amas ya.

-Elise.

Él la miró compungido, deseando poder responderle lo que ella quería oír. Pero ella no le permitió mentir.

-Edward. No. Es evidente. Y yo no puedo forzarte a que hagas algo que no te es posible.

-Te quiero. Me importas.

-Pero no has logrado cambiar, ¿verdad?

Él calló. Deseando encontrar un fallo en su afirmación. Un hueco por donde colarse y elaborar.

-Edward. Entonces, no me pidas que haga algo que tampoco puedo.

-¿Por qué? ¿Por qué no Elise?

La voz de él salió alterada, mucho más fuerte de lo que ella esperaba. Él nunca se había dirigido así a ella.

-No quieres saberlo.

-Por supuesto que quiero saberlo. Puedo leer algo en ti. De hecho,  ¡casi puedo palpar tu conflicto por aceptarme! ¿Qué falta Elise? Puedo darte todo lo que quieras, ¿por qué…?

Elise estalló. Debilitada en su resistencia y sabiente de que Edward estaba en lo correcto sobre el avance agigantado de su enfermedad. Finalmente lo dijo.

-Porque no quiero ser como tú.

Edward sintió como se fracturaba ahí mismo. Las grietas en su interior se abrieron como abismos destrozando y tragándose todo a su paso.

Ella lo despreciaba.

-Creí, creí que no me temías… Te doy asco. Debí saberlo. ¿Cómo pude engañarme tanto? ¡Debo estar completamente loco si no pude darme cuenta! Estoy perdido…

Elise tembló de dolor apenas oírlo hablar. ¡No! Tenía que hacerlo detenerse. ¿Por qué diablos le había dicho eso?

-¡No, Edward! ¡No! No es a lo que me refiero. No te tengo miedo. NO hay nada en ti que no ame. Es… Otra cosa…

El vampiro se detuvo, intentando contener la devastación en su interior, abrazando con toda su resquebrajada capacidad, sus desorientados pensamientos.

-Si no es eso… ¿A qué te refieres?

-Yo… Edward… Mírate. Estás… No eres capaz de ser. Sigues incompleto desde que la perdiste. Sé que aún ves su espejismo. Que te acompaña siempre en silencio. Yo… No quiero ser eso.

Edward no estaba seguro si empezaba a comprender, pero se avergonzó tremendamente al saberse descubierto en sus pecados. La miró con helado estudio. Elise era una simple mortal. ¿Cómo podía ella saberlo? No tenía idea, pero ella conocía su tormento. Que Bella aún lo perseguía.

-¿Cómo?

-Edward, siendo humana y sabiendo que tengo el tiempo contado puedo aceptar lo que me des. Lo que eres capaz de entregar limpiamente, porque te amo de manera incondicional y el hecho de que nunca serás completamente mío, puede compensarse de algún modo con el saber de qué te encontré al final. Pero, si fuese eterna como tú, el saberte incapaz de amarme del mismo modo en que yo lo hago, me enloquecerá. Me perderé en perpetua tristeza y no deseo eso.

El silencio del vampiro fue aún más claro que una respuesta. Negarlo tampoco hubiese servido de nada.

Edward nunca se percibía pleno. El lastre del pasado le atajaba hasta la más alegre sonrisa o la más amorosa caricia. Esa era la verdad, pero pensaba que Elise siempre sería incapaz de distinguirlo.

Sólo que una realidad así, era indiscutible para quien amaba tan desapegadamente como ella. Sin más demandas que el día a día.

Ante la evidencia y el shock de verse expuesto en su secreto, la discusión terminó tan pronto como había iniciado. No por ello tranquilizando a ninguno de los dos. Con un cansado suspiro, Elise se levantó de la cama en pos de sus ropas, mientras que Edward comenzaba a notar un temblor que se apoderaba de su dominio y temió por las consecuencias.

-¿A dónde vas? –La masculina voz salió alterada con un siseo.-

-A dar un paseo Edward. No he dejado éste cuarto en todo el día y ambos necesitamos espacio.

-Yo soy el que debe irse, tú no debes cansarte. –Sus puños se cerraron, buscando calmarse antes de que ella se diera cuenta de lo que le estaba sucediendo.-

-Ve afuera si también quieres. En verdad necesito el aire. Nos vemos aquí más tarde, ¿de acuerdo?

Edward gruñó audiblemente. Dentro de su garganta comenzaba a agolparse la sed y sus ojos se clavaron en ella, revisándola de arriba abajo mientras terminaba de calzarse la delgada blusa verde musgo de algodón por la cabeza y brazos. Enojado y tratando desesperadamente de controlar en silencio al monstruo, se levantó a su propia velocidad y la imitó en acción, deteniéndose ante la puerta para mirarla antes de huir de ahí, avergonzado y salvaje.

Elise se quedó con los holgados pantalones tipo árabe en las manos, justo frente a su cadera, quieta, contemplando su desaparición en el nublado atardecer. Cuando comprendió su ausencia sin haber notado nunca la oscura mirada en él, meneó la cabeza, decepcionada. Se sentía muy incómoda a causa del primer pleito entre ellos, pero más por haber tenido que descubrir ante él la verdad.

¿Para qué querría ella alargar su vida? La tentación de permanecer por siempre con él sólo iba a aumentar. Lo amaba. ¿Cómo no iba a desear más tiempo a su lado? Sólo que dudaba que si luego de tanto tiempo juntos, él no había logrado enamorarse plenamente de ella, llegase a hacerlo cuando fuesen iguales.    

No. Iba a volverse loca de depresión si optaba por intentarlo y luego confirmaba que nunca, nada iba a cambiar. Su corazón se llenó de congojo.

Con escuetas lágrimas escurriendo mudamente por sus mejillas, puso su mochila al hombro y cerró la puerta tras de sí. El mercadillo nocturno le serviría de distracción. Montó en su bicicleta rentada y se dirigió hacia allá lentamente.

La distancia entre su villa y el bazar empezó a sentirse demasiado larga muy pronto. Agotada y falta de aire, decidió amarrar su vehículo a un poste, confiando en la seguridad de la tranquila ciudad y tomó un tuktuk* en vez; convencida de que sería mejor volver por ella con ayuda de Edward más tarde por la noche.

El mar de puestos con mercancía y chucherías no estaba muy movido ese anochecer, seguramente porque la temporada de monzón estaba por comenzar y todo el día el cielo lo había evidenciado en un cerrado nubarrón que también había abochornado el ambiente. El sudor le escurría notoriamente a Elise por los brazos y pecho al bajarse de su vehículo. Se sentía agobiada por culpa del clima aún antes de comenzar el recorrido, así que luego de menos de veinte minutos, se dejó caer en una mesilla pidiendo un refresco para intentar recuperarse.

¿A dónde habría ido Edward? ¿Qué estaría haciendo él para calmar su mente?, pensó la chica con sincera preocupación mientras bebía directamente de la botella. ¿De cacería quizá? Inconscientemente se negaba a visualizarlo en ese estado, imaginándolo salvaje y cubierto de sangre mientras mataba algún animal. Ella también se alimentaba de ellos, pero ¿era distinto, no? Torciendo el gesto y sacudiendo levemente la cabeza, alejó esos pensamientos y se concentró en la situación actual de su relación. Ojalá y estuviera ahí, en su habitación esperándola ya tranquilo para cuando ella regresara.

Definitivamente iba a pedirle no volviera a mencionar el tema. No quería volver a saber de la tentación ni pelear por lo mismo con él. Después de eso, se recordó a sí misma su promesa a modo de mantra: Vivir y morir, a su modo. Edward tenía que entenderlo y respetarlo.

Ensimismada en sus pensamientos, se halló interrumpida por palabras incomprensibles por parte del locatario. El hombre le señalaba al cielo y le decía una y otra vez algo que parecía importante. Finalmente, otro cliente también extranjero intervino con un deficiente lenguaje, pero suficiente como para explicarle a Elise que intentaban alertarlos de que estaban por cerrar ante la evidente tormenta que empezaba a gestarse.

Las primeras gotas ya caían antes de siquiera llegar a las últimas cuadras del bazar y de pronto, el cielo se vino abajo. No había donde refugiarse, todo mundo corría en todas direcciones tratando de ponerse a salvo y dada la hora, la mayoría de las tiendas se hallaban cerradas. Los tuktuks iban rebosantes de pasajeros y ya no se detenían por más, ansiosos seguramente por resguardarse en algún lado también ante la intensidad de la lluvia que estaba cayendo.

Ella subió empapada a uno pero para su sorpresa el conductor se detuvo mucho antes de llegar si quiera a la zona donde ella estaba alojada, negándose a seguir avanzando con el pavimento tan anegado. Así que tuvo que seguir caminando en busca del poste donde había dejado atado su transporte.

Las piernas y el cuerpo le temblaban para cuando llegó hasta su bicicleta, empapada y con la ropa pegada espantosamente al cuerpo. ¿Sería prudente montarla o seguiría a pie hasta encontrar algún taxi de verdad? La tormenta no parecía declinar en lo más mínimo y se halló maldiciendo al clima. ¡Por Dios que se iba a enfermar si no llegaba pronto a su casa y se bañaba con agua caliente! Y no estaba en condiciones de arriesgarse a ello.

A falta de esperanza de encontrar un transporte diferente, se subió al vehículo, sumamente temerosa de caer a causa de la profusa corriente de agua que se deslizaba por la calle.

Bajo estas circunstancias y luchando por controlar el escalofrío que todo le producía, el accidente simplemente sucedió. Ninguno de los dos pudo evitarlo a pesar de ir circulando con suma precaución. El automóvil golpeó la llanta trasera de la bicicleta a pesar de haber frenado antes y Elise intentado virar.

Ella se sintió a sí misma espectadora del percance cuando el violento empujón la tiró sobre el capó del coche dejándola sin aire y sintiendo un impresionante dolor en todo el cuerpo. De ahí en adelante, su mente se entumeció cuando rebotó y salió disparada tres metros contra el duro pavimento, rodando otros tantos y hiriéndose el cuerpo terriblemente en el proceso; quedando inconsciente al instante.

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Edward no había parado hasta llegar a las montañas y luego de utilizar sus instintos para inspeccionar el área, dio con lo que estaba buscando. Un grupo de búfalos de agua descansaba dentro del río buscando refrescarse de la agobiante temperatura del atardecer.

Fue fácil asustarlos para que salieran de ahí y lanzarse luego sobre ellos para calmar su sed y temperamento. Una vez completamente saciado, gracias a uno de esos animales de casi quinientos kilos de peso y luego de enmascarar sobre el tipo de depredador que había atacado al gigantesco animal, se sintió más tranquilo.

Cuando terminó, se halló contemplando el cielo y sus relámpagos junto con las primeras gotas de lluvia que el viento traía desde la ciudad. –El Monzón-, pensó. Sabía que esa tormenta no iba a terminar pronto y que lo empaparía e pies a cabeza aún a pesar de su gran velocidad. Le dio igual, de todas maneras, esa vez sí que había quedado sucio por culpa del lodo pegado al noble y enorme animal que yacía inerte a las orillas del río.

Aún estaba molesto a causa de la discusión con Elise, pero ya no con ella, sino consigo mismo. Su niña tenía razón, ser eternamente incompleto era peor castigo que la maldición en sí misma. Sabía que nunca se habría apegado tanto a Elise si no le hubiese recordado a Bella en su propio aroma y calidez,  o por las alucinaciones que reemergieron a consecuencia de ello. Pero ya estaba consciente de que él mismo era quién las provocaba, ¿por qué no podía detenerlas? Iba a perder una última oportunidad de sentirse amado si no lograba superar su duelo.

En ése mismo instante, la mano suave e imaginaria de Bella le acarició el rostro con cuidado y él volteó su vista hacia ella, suplicante.

-Amor mío. No deseo ofenderte. No quiero que sientas que te olvido pero necesito que me ayudes. ¿Cómo podré hacer lo que me pediste si no puedo separarme de ti? Elise morirá y se irá y yo nunca, podré… Estoy maldito Bella. No importa lo que diga Carlisle sobre ésta condición. He hecho demasiadas cosas horribles que ya no tienen perdón. Jamás.

¿Pero, dejarla morir, cuando puedo ayudarla; es lo correcto?

Cuando tú me rogabas te convirtiera no quise hacerlo, porque tú tenías alternativas, una vida entera por delante. ¿Cómo iba yo a condenar tu alma y robarte todo eso sólo por mantenerte a mi lado? Pero ella… ¡Bella! ¡Mi Bella! Sigo sin creer que me perdonaste. No fui digno de ello. Sufriste tanto por mi culpa. ¿Por qué tuve que enamorarme de ti y forzar mi presencia en tu vida? ¡Mi pobre Bella!

Dijiste que lo intentara, que aprendiera de mis errores, pero ¿cuáles? Fueron tantos… Ella no lo desea y, por no rendirme a tu voluntad antes, te perdí. Ahora, si respeto la de ella, morirá. ¡Maldición, Bella! ¿Qué debo hacer?

Un impactante relámpago iluminó el campo con una explosión. Un rayo había caído a tierra y eso fue capaz de llamar su atención lo suficiente como para despabilarse y mirar en esa dirección instintivamente. Cuando sus ojos volvieron a su entorno, la alucinación había desaparecido. Edward frunció los labios con tristeza al comprenderse solo e inhaló profundamente, concentrándose en el presente. Esa tormenta seguramente había atrapado también a Elise fuera de casa. Ojalá y ella fuese prudente y buscara refugio o al menos hubiese sido lo suficientemente juiciosa como para regresar a casa apenas había iniciado la lluvia.

Imaginarla empapada lo incomodó. Ella no podía hacer ese tipo de tonterías, no en la condición en que se encontraba. De nuevo se sintió culpable. Si no hubiesen discutido, ninguno de los dos estaría donde estaban.

Con un resoplido, Edward se puso en pie y como un fantasma del bosque, se convirtió prontamente en un borrón ante la vista, en cuanto empezó a correr a toda su capacidad. Menos de una hora después, disminuía la velocidad a un incómodo paso humano para adentrarse en la ciudad y hasta su destino.

Lo primero que notó fue que la bicicleta no estaba. Elise no había vuelto a casa y el cielo seguía embravecido. De inmediato se puso inquieto pero decidió darle una oportunidad. Elise era muy inteligente y tenía que confiar en ella. Aún así, no perdió tiempo al meterse a duchar, limpiarse y deshacerse de la ropa manchada. Además, estaba seguro que Elise tendría hambre al regresar y preparó algo caliente para ella. No debía tardar mucho más, ya era muy tarde.

A media noche, el vampiro abandonó la casa. Elise no respondía al teléfono móvil al que finalmente se había decido marcar. Había esperado demasiado queriendo darle espacio a su niña, pero cuando no contestó a ninguno de los intentos, estuvo completamente seguro de que algo malo había sucedido.

¡Maldita lluvia! No había rastro del débil aroma de Elise por ningún lado, el agua lo había borrado por completo. ¿A dónde podría haber ido ella? Esperaba no equivocarse al dirigirse hacia el bazar nocturno en medio de la aún tenue lluvia.

Los primero rayos del brillante y limpio amanecer lo hicieron enfurecer y rabiar de desesperación escondido ya en la villa de nuevo. Elise no estaba por ningún lado y no había vuelto tampoco. Él no podía salir de ahí y delatarse, así que sumamente alterado tomó la guía telefónica y comenzó a llamar a todos los hospitales, en busca de su pelirroja. Finalmente, casi a media mañana, dio con quien parecía ser ella.

Ni cubierto de ropa de pies a cabeza podría abandonar el lugar. Necesitaría un milagro para que el lento sol se cubriera de nueves de nuevo. Desesperado, se halló lanzando una silla contra la pared y cayendo completamente destrozada al piso con un fuerte ruido. Apenas oscureció, se lanzó en pos de ella, lleno de culpa y temiendo lo peor.

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El hospital al que habían llevado a la desconocida pelirroja estaba acostumbrado a lidiar con accidentados extranjeros y la mayoría del personal era bilingüe. Gracias a ello, Elise había podido reportar su nombre cuando había tenido un episodio de lucidez, pero estuvo completamente sedada la mayoría del día. Su estado de salud iba en picada.

Cuando Edward llegó por fin a su lado  identificándose como su prometido, los médicos no le permitieron verla de inmediato. El protocolo implicaba ponerlo al tanto de la situación antes de ello. Su estado cuadraba justamente con el peor escenario que él temía dados sus conocimientos sobre la medicina.

El accidente le había dislocado un hombro, fisurado la muñeca izquierda, roto una costilla y luxado el tobillo derecho. El líquido se había derramado en una de sus rodillas y estaba cubierta de raspones y moretones por cuerpo y rostro al por mayor. Pero eso no era lo único, el residente a cargo bajó un poco el volumen de su voz para continuar con algo más difícil de explicar.

-Sr. Cullen, quiero saber si usted está al corriente de la situación de su prometida.

La seriedad en el rostro asiático, la reverberación en la voz y el latido ligeramente acelerado, delató por completo al joven médico. Estaba muy nervioso buscando el mejor modo de darle las noticias a Edward.

-¿Se refiere a su cáncer?

El corazón se saltó un latido por un momento y luego volvió a acelerar su ritmo.

-Así es. ¿Conoce usted la gravedad del mismo?

-Sí. Es por eso que estamos aquí, su último deseo. Su última aventura.

-Señor Cullen, lamento decirle esto pero, debido a la metástasis, el cuerpo de la Señora Cullen no se encuentra capacitado para luchar contra el accidente. Sus niveles de hemoglobina son muy bajos. Los daños físicos requieren de mucho para repararse a sí mismos y si aunamos el cómo están reaccionando sus pulmones  a la exposición del monzón, tememos desarrolle una neumonía aguda.

Los músculos del pecho de Edward se contrajeron al instante al oírle. Eso era demasiado irónico y maligno. ¿Después de todo no iba a ser el maldito cáncer lo que se la iba a arrebatar? Sino la misma infame enfermedad que se llevó a Bella. ¡No! ¡Eso no podía estar sucediendo!

-Señor Cullen, no quisiera sonar alarmista, pero creo que es necesario contactar al resto de la familia de la señora. Todo podría suceder y aún si logramos contener la neumonía, las expectativas no son prometedoras. Quizá lo más prudente fuese que ambos regresen a casa para el desenlace. Hemos tenido que ponerle tres unidades de plasma, pero su cuerpo ya casi no las produce. ¿Entiende a lo que me estoy refiriendo, Señor Cullen?

La mente de Edward comenzó a trabajar por sí misma ordenando a sus instintos revisar el área a cabalidad mientras asentía y respondía como se esperaba de él. Lo único que le interesaba ya, era que lo llevaran a su lado, de inmediato.

La cortina se cerró tras de ellos cuando el médico los dejó a solas finalmente. La boca le supo amarga apenas la vio. Su hermosa pelirroja estaba convertida en una muñeca rota, conectada a varios tubos que la ayudaban a respirar y mantenerse en paz; pero la verdad era que parecía casi muerta.

No se detuvo a pedir perdón por lo que hacía, impulsado completamente por la seguridad de que actuaba con la razón. Ya había pasado casi un día desde su cacería, pero iba a arriesgarse, después pediría perdón aunque no estuviese arrepentido en realidad.

Con un movimiento certero, desgarró su dura piel con los dientes hasta hacer brotar la ponzoñosa sangre en ella. Con cuidado y frío cálculo, la pegó a los labios de la chica. Unas gotas, lo que fuese necesario. Elise no reaccionó, pero el pegajoso líquido escurrió garganta abajo hacia su interior, para ser consumido. Al terminar, Edward lamió su herida, para sellarla y luego la besó con cuidado para borrar cualquier rastro rojo sobre ellos.

-Despierta Elise. Mi sangre corre ahora dentro de ti. No voy a permitir que te vayas así. Siempre has dicho que quieres sea bajo tus términos. Está bien. Yo voy a darte el tiempo para que lo logres.

Dicho eso, procedió a sentarse, aguardando pacientemente a que todo resultara como él esperaba  mientras telefoneaba a Carlisle y simplemente respondía lacónicamente cuando él le interrogaba qué sucedía un, -Lo hice, Carlisle. Espero que funcione.-

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…Cuando conoces la trama de antemano, es tan fácil narrar todo. Y es que uno está ahí, mirando, oyendo como mudo espectador. ¡Edward, Elise…! Yo sólo estoy aquí para respetuosamente  contar su historia. Pero aún así,  me duele a veces.

Este capítulo lo tecleé escuchando dos melodías, ambas igual de adecuadas, pero opté por la segunda para dejarla guiar mi mano. Es “Running up that hill” de una vieja banda británica llamada Placebo. El ritmo es hipnótico. Es un corazón latiente en agitación aumentada. Una tormenta que se avecina, un calor que proviene del esfuerzo. El amanecer de un nuevo día luego de una pesada noche, pero no por ello una solución.

La letra trata completamente sobre otra cosa, pero yo he querido tomarla casi en su totalidad en forma de discurso de Edward hacia Elise para este episodio de sus vidas juntos. Quien la conozca y lea el capítulo, quizá se sonría al entender lo que estoy diciendo.
Sí, estoy un poco loca. Lo sé. Pero, eso es parte de mí también y lo amo.
Cariños: Sissy

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22 comentarios:

Anónimo dijo...

SISSY MI CORAZON LATE APRESURADO HAY MI EDWARD MAS VALE PEDIR PERDON YEEESS....MI ELISE UN SER COMO ELLA MERECE MAS TIEMPO...MI CORAZON SIGUE APACHURRADO ME ENCANTO EL CAPITULO SISSY NUNCA DESEPCIONAS...SALUDOS...LIZZZ.... MEXICO

Sissy dijo...

Bueno chicas, lo hizo.

Edward no va a saltarse los deseos de Elise, sólo va a darle el tiempo para elegir.

El cáncer no es un juego. Aunque sea un recurso literario muy socorrido por lo común que ése es en la vida real. No quiero ser irrespetuosa al asignárselo a Elise, porque esa niña enferma de la que ella habló, fue una chiquita que sí existe y quien es una superviviente risueña y dulce ya de 16 años.

Pero, punto y aparte... ¿Les ha gustado? Cuéntenme sus reacciones y emociones al leer. Sólo así sé sí logré contar todo, lo más cercano a lo que pensé.

Estoy amando mucho a Edward y a Elise.

Sobre todo ahora que estoy en los últimos párrafos de su historia. Sí, el cap. 20 ya casi está completo y aún no sé sí sea suficiente para llegar a la palabra "Fin", ero... Eso sí, les cuento que soy una burra rara. Ya me he atrapado tres veces con los ojos aguados mientras escribo. Me meto demasiado en los personajes. Ja.

Cuídense mucho y gracias por su tiempo y comentarios!

Cariños: Sissy

P.D: Coka, amiga. Gracias.

Anónimo dijo...

Estoy deacuerdo con Edu, tiene que salvarla, siempre el haciendo lo que cree correcto, me refiero a que siempre piensa en no hacer las cosas que crea que ha futuro perjudicara a su ser querido.,, Que bueno que lo hizo, no puede permitir que le pasa nada a Elise es su naturaleza es su protector, talvez es si se pueda enamorar con el tiempo, tambien es demaciado pronto como decir que sus sentimientos nunca cambiaran, ademas el es muy leal y tal vez el sentimiento sea distinto, pero porque Bella y Elise son distintas... quiero decir, talvez ya la esta amando y el no se da cuenta porque es un sentimiento difeente, a lo mejor Edu esperaba que el amor siempre se sintiera igual, estaba tal ligado a Bella que todo lo que se refiere al amor el lo asocio con ella....
La verdad mi hermosa Sissy estoy de nervios, creo que si seria muy pronto en terminar esta historia en uno o dos capitulos mas, siento que hay tanto por resolver... pero como tu misma nos dices, solo somos simples espectadores.... Como siempre nos dejas con el corazon en la mano, imaginando y deceando un futuro para Elise!

un fuerte abrazo!
Nancy Q

luz dijo...

oh por Dios que duro debio ser para Edward hacer eso, creo que su amor por elise es mas grande de lo que el piensa y tal vez bella sea solo un recuerdo incomodo que el se niega a dejar ir...
sissy yo creo que aun falta un poquito mas por contar, pero pues hagase tu voluntad.
besos

maty dijo...

oh sissy se estrujo mi corazoncito primero cuando edward creyó que elize lo repudiaba :( y después por esa platica :( no se de que lado estoy pobre edward no kiere perderle por que la kiere, pero elise no kiere vivir amando a una persona que no podrá quererla como ella kiciera... pero estoy segura k luz tiene razón k edward ama a elise por no lo acepta por que no deja atrás el recuerdo de bella..

y también que feito saber el diagnostico del doctor :( pero me encanto la desicion de edward que ademas cumple con los deceos de elise vivir y morir como ella lo decida no lo que un accidente decida...

sissy me encanta lastima que no le keda mucho pero se que lo que biene sera espectacular como siempre :D

saludos
maty

sarita celeste barrios barrios dijo...

sissy hoooo por dios que drama que narración me he puesto vaya si asustada ..mmm por fin alise lo dijo lo que pensaba ahora ya esta todo claro como lo tomara cuando se despierte mm que capitulo xd estupendo capitulo ....
gracias coka por trasmitirnos este hermoso capitulo

Anónimo dijo...

POR CIERTO SISSY YA EN MIS CINCO SENTIDOS JAJAJA TE DIGO QUE ME ENCANTO LA CANCION DE PLACEBO....SIEMPRE HABIA OIDO HABLAR D ESTE GRUPO PERO NUNCA HABIA ESCUCHADO UNA CANCION DE ELLOS Y FUE MUY GRATO ESO DE SI DIOS ME CONCEDIERA UN TRATO CAMBIARIA DE LUGAR CLARO QUE MI EDWARD LO HARIA POR ELISE...SNIF...SNIF...SALU2 CHICAS...LIZZZ....MEXICO

Laura dijo...

Vaya Sissy he sufrido con este capitulo!!!!....Edward hizo lo q Elise no queria pero como él mismo dijo nada mas le esta dando tiempo para q tome la desicion como debe de ser y no en los ultimos momentos,asi se piensa mejor pero a ella le gustara lo q Edward hizo,mmm no lo se,a esperar para saber q sucede y las cosas no son tan faciles como se cree,gracias x el capitilo muy bueno!!!

4n0n1m0 dijo...

Sissy primera vez q t comentó un capítulo! m gusta mucho como escribes! con respecto al capítulo yo creo q Eli tiene razón y q nuestro Edward esta siendo egoísta xq eL no sabe si va a ser capaz d amarla y dejar d tener siempre presente a Bella... aunque el le de otra oportunidad d seguir en este mundo ella np va a ser completamente feliz xq el tampoco lo.va a hacer y eso no es justo para ninguno.... pero no se tu eres la q sabes jeje! ojala las cosas terminen bien para ellos en la historia! d verdad m gustan mucho tus historias!

Bell.mary dijo...

Hola mi querida Sissy como siempre un capitulo espectacular lleno de muchos sentimientos a flor de piel.
Estoy como Maty dividida entre los dos, porqué por un lado entiendo la desesperación de Edward por querer convencerla de aceptar su ayuda para darle mas tiempo y a si mismo dejar que ella decida y rectificar su error del pasado, pero también comprendo a Elise amar como solo ella lo hace sin barreras y estar con la incertidumbre de no saber si el le corresponderá igualmente, eso seria muy triste e injusto para ella.....uffff Dios como se me han metido estos dos en el corazón...
Amiga creo que ya somos dos raras porque tu lloras cuando la escribes y yo no dejo de llorar cuando la leo, bueno las dos nos entendemos :-)
Gracias nena por dejarme volar con tus letras nuevamente.
Besitos

althena dijo...

Sissy Hola!!! Como siempre un cap lleno de emociones a flor de piel uff!!! de verdad que casi estoy para llorar jejjejej entiendo a ambos es muy dificil ponerse al lado de uno por que es imposible Elise quiere que Edward la ame de verdad que ya el recuerdo de Bella se que asi solo un recuerdo y que el sea capaz de amar de nuevo como dijeron las chicas es un amor diferente al de Bella lo siento mas ceercano por que a pesar de que Edward cree que la quiere y nada mas para mi el esta enamorado de ella pero no se perdona lo que hizo sufrir a Bella y siegue castigandose por ello ojala que la verdadera Bella pudiera liberarlo recordando que quiere que el sea feliz!! en serio Ed le dio solo un poquito de sangre para que ella pueda vivir un poco mas espero que lo entienda!!! pero en verdad yo kiero que se queden juntos los 2 enamorados felices!!!! Me encanto la cancion muy buena eleccion!!! Kissitos linda esperando ansiosas el siguiente cap ojala haya muchos mas jejjejej pero tu decides!!!

Sissy dijo...

Lizzz, ay! Qué te digo? Yo también me puse triste cuando escribí esto. Qué hermoso que te hice sentir lo mismo que a mí! Y me alegro te haya gustado "Running up trata hill". Es una rola muy interesante por su fuerza musical en mi opinión. Placebo fue muy bueno en su género.

Nancy Q.: Me encantan tus comentarios siempre tan bien reflexionados. Me parece que eres una persona muy observadora e intuitiva, no es así? Me alegra mucho saber que te hago pensar y disfrutar un rato cuando lees mis locuras.

Luz... Y sí! El Edward que Meyer nos dio es un hombre de sentimientos profundos y con un gran sentido de responsabilidad sobre sus acciones. Yo sólo estoy intentando respetarlo y a la vez hacerlo avanzar hacia la madurez que le quedó truncada al morir. Fue muy duro encontrarse contra la pared y eligió ayudar a su manera, a Elise.

Maty, te acuerdas cuantas veces dijo Edward que esperaba Bella finalmente reaccionara y huyera lejos de él? Elise confirmó ese miedo y lo golpeó duro antes de entender bien hacia donde iba el comentario. Mi Edward sigue siendo el mismo preocupado de siempre... Je.

Sarita! Qué amor eres! Te angustié?! Pues te cuento que yo me sentía igual mientras escribía. Y eso que ya sabía qué iba a suceder... Ja ja ja! Abrazos.

Laura, uy! Sí. Con Edward nada es fácil. Ni por lo que es, ni por cómo es. Se requiere un gran amor también para prodigar a alguien como él. Tan fuerte, tan torturado y tan protector. Pero Elise no se queda atrás,verdad? ;)

4n0n1m0: Wow! No tienes idea qué buen se siente cuando alguien sale del silencio y se comunica conmigo platicándome sus pensamientos y lo que le hago sentir. Sabes? Para mi este hobbie de escribir es un intento de pintar con palabras una escena para que así uds. la puedan ver como yo la estoy imaginando. Conmover a alguien al punto de querer hablar conmigo al respecto, lo tomo como un gran halago y por eso lo agradezco siempre. - Sí, se las estoy poniendo difíciles a ambos, porque los dos están luchando con la muerte desde ángulos muy distintos. Y eso, nunca es fácil. Je! Abrazos.

Mi Bell.mary! Gracias por gustar tanto de mis locuras como para darles espacio entre todas tus múltiples actividades familiares y personales. Gracias por meditar tan profundamente e intentar con ellos entender qué motiva a mis personajes. La verdad, tener una rival fantasma, es horrible. Patalear, berrear y gritar no sirve de nada. Sólo sirve amar honestamente a tu pareja y sobretodo, a una misma, porque el dilema es complicado y extenuante. No lo crees? Besos linda, cuídate mucho!

Althena, me puse muy "True Bood", con l de la sangre, verdad? Je je je... Ay! Es que cómo dejar a este par de necios hacer las cosas a su modo, si no está funcionando. Edward es Edward y si Twilight hubiese tenido un desenlace donde Bella se hubiese quedado con Jacob, envejecido y muerto; estoy segura que hubiese llevado a Edward a una crisis mental de este tipo. Mi Edward siempre está rodado de drama, hay gente así y por eso le tocó una 2da oportunidad igual de complicada.... Ja ja ja! Ay! Mira que loca estoy! Pero cómo lo disfruto! Besos.

GRACIAS A TODAS POR SUS PALABRAS.
Ojalá y otras más se animen a hacerse escuchar también. Me encantaría oírlas!
Cariños: Sissy

krizia cullen dijo...

Hola Sissy, ya leí el capítulo.
Este Edward siempre tomando decisiones que cree correctas, pero sin consultar o respetar a la afectada. Si no lo hiciera no sería nuestro Edward.
Dos maneras muy diferentes de ver la muerte y las dos igual de validas.
Elise no quiere vivir eternamente sin el Amor absoluto de Edward. Edward con sus dudas existenciales, sus errores pasados con Bella e intentando imponer su opinión.
Son un juego de sentimientos contrapuestos que dan mucho que pensar. Debe Elise conformarse con algo menos que amor o entenderá que existen diferentes tipos de amor.
Ese accidente le da a Edward el poder alargar un poco su tiempo en este mundo , pero a que precio lo pagará.
Ains como le gusta sufrir a este Edward.
Espero entender por qué sigue apareciendo el fantasma de Bella ya que si tanto se querían debería dejar en libertad a Edward para que sea feliz con otra mujer.
Besos Sissy y a inspirarte para continuar escribiendo.

Anónimo dijo...

Chicas siento comentar tan tarde pero por fin aquí estoy. Me encanto ese final,que pasara...me quedo con una curiosidad grandisima.Que decisión tomara Elisse,se quedaran juntos... Tantas son las preguntas... Pero bueno habrá que esperar. Sissy muchos besos y felicidades por el capi.Coka gracias por publicar. Besos

Anónimo dijo...

Chicas siento comentar tan tarde pero por fin aquí estoy. Me encanto ese final,que pasara...me quedo con una curiosidad grandisima.Que decisión tomara Elisse,se quedaran juntos... Tantas son las preguntas... Pero bueno habrá que esperar. Sissy muchos besos y felicidades por el capi.Coka gracias por publicar. Besos

Lorena dijo...

hermoso sissy!!!!! que buen capitulo!!!!! cual sera la reacción de Elise cuando sepa que ha bebido su sangre!!!!! el se lo dira o se lo ocultara???? realmente muero por saber cual sera la decision final de ella, ojala el pueda enamorarse otra vez y dejar atras el fantasma de Bella!!!! besos desde Argentina!!!!

Lorena dijo...

hermoso sissy!!!!! que buen capitulo!!!!! cual sera la reacción de Elise cuando sepa que ha bebido su sangre!!!!! el se lo dira o se lo ocultara???? realmente muero por saber cual sera la decision final de ella, ojala el pueda enamorarse otra vez y dejar atras el fantasma de Bella!!!! besos desde Argentina!!!!

Lorena dijo...

hermoso sissy!!!!! que buen capitulo!!!!! cual sera la reacción de Elise cuando sepa que ha bebido su sangre!!!!! el se lo dira o se lo ocultara???? realmente muero por saber cual sera la decision final de ella, ojala el pueda enamorarse otra vez y dejar atras el fantasma de Bella!!!! besos desde Argentina!!!!

Lorena dijo...

hermoso sissy!!!!! que buen capitulo!!!!! cual sera la reacción de Elise cuando sepa que ha bebido su sangre!!!!! el se lo dira o se lo ocultara???? realmente muero por saber cual sera la decision final de ella, ojala el pueda enamorarse otra vez y dejar atras el fantasma de Bella!!!! besos desde Argentina!!!!

May May dijo...

Mi Querida Sissy,

Lamento mucho que hasta hoy publique mi comentario, pero no habia tenido tiempoooo suficiente asi que ahorita que me desocupe mmmmm jejej un poco ajaaaaa jajaj aprovecho para dejarte mi humilde opinion.

Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa llorooooooooooooooooooooooooo por Edward y Eliseeee!!! Me encanto este capitulo y literalmente me hiciste llorar y el accidente pooooor Dioooos no me lo esperaba nadaaaaa que va a pasar con la pobre Eliseee

Sissy, no puedo decir mas que espero tu proxima publicacion con ansias y gracias por esta hermosa historia

Un fuerte abrazo,

May May

Anónimo dijo...

Sissy al fin puedo comentar... creo que las chicas estan muy acertadas con sus comentarios y gran Parte estoy de acuerdo, es algo complicado como seres humanos somos egoistas no nos conformamos con cosas a medias, queremos todo o nada, bueno la gran mayoría somos asi y en esto me identifico con Elise es duro luchar contra un fantasma, por otro lado pienso que Edward Ya esta enamorado pero aun no lo sabe su angustia por encontrarla lo demuestra y asi también somos no nos damos cuenta lo mucho que queremos a alguien hasta que no nos vemos en riesgo de perdela, Sissy soy romantica a mas no poder sin embargo ese romance en mi vida real se lo expreso a muy pocos y con tus letras me siento capaz de liberar ese lado de mi personalidad, por lo que me encantaría un buen final para Edwar y Elise uno eterno y magico. Es tan solo mi deseo y se que tu sabras darle el fin que sea mas adecuado dado el drama que tiene la historia asi que esto es solo mi humilde opinión.
Solo aclaro que a mi me encanta el:... y vivieron felices por siempre...
Gracias Sissy tus letras son geniales y aunque tarde pero llegue y aqui te dejo estas simples palabritas son con mucho cariño.
Un fuerte abrazo.. isabella black

May May dijo...

Hola! Soy yo otra vez!

Estoy totalmente de acuerdo con Isabella, yo tambien soy una romantica sin remedio (una etapa recien descubierta, por cierto jijiji) y amo el Y vivieron felices para siempreee...

Esa famosa frase: Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde es tan cierta como el cielooo jejeje que espero no se aplique en este caso...

Yo tambien creo que Edward esta totalmente enamorado, pero tiene miedo y ese miedo puede ser el porque ve el fantasma de Bella...

Que se yo jaja son puras conjeturas mias en fin espero con anaias y tristeza los capitulos finales :'(

Un fuerte abrazo,

May May